• Soldados rusos en un vehículo militar, ciudad al-Malikiyah (Derik), sita en el noreste de Siria, 3 de junio de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 27 de agosto de 2020 5:44

El Ejército ruso desarrolla un sistema para detectar a suicidas en lugares concurridos haciendo uso de la experiencia ganada de la lucha antiterrorista en Siria.

El sistema que incluye una serie de sensores software y un tablero de control móvil, es capaz de detectar a los llamados cinturones suicidas y artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés) en sitios grandes y concurridos como lugares que albergan eventos deportivos y puestos de control, según recoge la agencia de noticias rusa TASS.

“El sistema detecta al suicida que se encuentra entre la multitud (…) El operador recibe la información sobre la ubicación del objeto (explosivo) y su distancia al sensor más cercano, o sobre el blanco móvil, si se trata de un caso móvil”, explicó el miércoles un representante de la quinta unidad de investigación científica de la fuerza terrestre de Rusia al medio.

Tras recibir la información, el operador activa la alama y emite órdenes para neutralizar la amenaza, señaló el científico consultado, antes de asegurar que el sistema nunca confundirá a un terrorista suicida con una persona que ha comprado un saco de tornillos de una tienda.

El experto explicó que la idea fue derivada de la experiencia que ganó Rusia de la guerra en Siria. El trabajo comenzó en 2017, cuando los militares rusos detectaron y confiscaron grandes cantidades de chalecos suicidas e IEDs, mientras trasladaban a los terroristas, repatriaban a los refugiados sirios y participaban en las operaciones de desactivación de minas en este país árabe, recordó.

 

El sistema, que fue presentado en la 6.ª edición del el Foro Técnico-Militar Internacional ARMY-2020, que se celebra entre el 23 y 29 de agosto en Moscú (capital rusa), será enviado “pronto” a una agencia de seguridad, subrayó el científico.

Rusia aceptó en 2015 la solicitud del Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad, para ayudar a las fuerzas sirias en la lucha que mantenían para erradicar el terrorismo y establecer la seguridad y estabilidad nacional. Siria logró recuperar la mayor parte del territorio de los extremistas takfiríes, pero se convirtió también en un campo para mejorar la experiencia combativa de los rusos.

Un año después, Dmitri Trenin, director del think tank (laboratorio de ideas) del Centro Carneige de Moscú, reveló en 2016 que el presidente ruso, Vladimir Putin, podía proyectar el poder militar de Rusia hacia un nivel no visto desde la época de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

“La reforma militar ha dado a Rusia, al Kremlin (y) al Sr. Putin un instrumento útil de política exterior que no tuvo Rusia durante un cuarto de siglo”, dijo Trenin.

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