Según informes, debido a las intensas consultas en Islamabad, el avance de los diálogos y la limitación de los ataques del régimen sionista —de Beirut hacia el sur del Líbano—, lo cual se considera un progreso en la implementación del alto el fuego, así como la aceptación por parte de Estados Unidos de liberar los activos de Irán y la necesidad de mantener conversaciones técnicas y especializadas más precisas sobre este asunto, se acordó iniciar negociaciones entre Irán y Estados Unidos en Islamabad para finalizar estos temas.
Irán considera que el alto el fuego en el Líbano aún no se ha implementado plenamente y que Estados Unidos está obligado a presionar a Israel para que cumpla este compromiso.
La delegación iraní está siguiendo este asunto de manera seria tanto a través del mediador pakistaní como dentro de la sala de negociaciones.
Según la reportera de la televisión iraní, la propuesta y las líneas rojas de Irán se han transmitido al ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar.
Estas incluyen el estrecho de Ormuz, el pago de reparaciones de guerra, la liberación de los activos bloqueados y un alto el fuego en toda la región.
Los últimos avances de las negociaciones trilaterales en Islamabad indican que las conversaciones han entrado en una fase técnica más avanzada, marcada por la presencia de comités especializados de la delegación iraní.
Expertos y equipos técnicos de las delegaciones iraní y estadounidense concluyen una ronda de conversaciones presenciales tras largas horas de negociaciones. Ambas partes intercambian actualmente textos escritos sobre los temas tratados.
Mientras tanto, una fuente cercana a Irán denuncia que las demandas irrazonables de EE.UU. están obstaculizando el establecimiento del marco diseñado.
Se espera que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán continúen hasta esta noche y posiblemente hasta mañana, domingo.
Irán insiste en preservar sus logros militares y subraya la necesidad de garantizar los derechos del pueblo iraní.
El estrecho de Ormuz es uno de los temas que generan serias discrepancias entre ambas partes.
Según la reportera de la televisión iraní presente en Islamabad, la tercera ronda determinará si las conversaciones darán un resultado o no.
La delegación iraní ha participado en esta ronda de conversaciones con la mediación de Pakistán, expresando desconfianza hacia la otra parte y teniendo en cuenta la experiencia de incumplimientos previos por parte de Estados Unidos.
La delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, está compuesta por 70 miembros de comités de asuntos de seguridad, políticos, militares, económicos y jurídicos. Además de Qalibaf, han viajado a la capital paquistaní el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi; el secretario del Consejo de Defensa, Ali Akbar Ahmadian; el jefe del Banco Central, Abdolnaser Hemmati; y varios parlamentarios.
Mientras que la contraparte la integran 300 personas, entre ellas JD Vance, vicepresidente del gobierno de Estados Unidos; el enviado especial de la Casa Blanca para Asia Occidental, Steve Witkoff, y el yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner.
Estas negociaciones se producen tras una agresión no provocada e ilegal de Estados Unidos e Israel a Irán, iniciada el 28 de febrero. Teherán y Washington anunciaron un alto el fuego de dos semanas a últimas horas del martes luego de que la Casa blanca aceptara una propuesta de 10 puntos de Teherán.
La propuesta de 10 puntos de Irán incluye: un compromiso fundamental de no agresión, el mantenimiento del control iraní sobre el Estrecho de Ormuz, la aceptación del enriquecimiento de uranio, el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, la derogación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Junta de Gobernadores (de la AIEA), el pago de una indemnización a Irán, la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región y el cese de la guerra en todos los frentes, incluso contra la heroica Resistencia Islámica en el Líbano.
Al arribar a Islamabad, Qalibaf recordó la reiterada traición de EE.UU. a la diplomacia, afirmando que “Irán tiene buena voluntad, pero desconfía” en Washington.
Irán ha enfatizado que, si no se alcanza un acuerdo satisfactorio para Irán y el eje de la Resistencia y se reanuda el conflicto, volverá a incendiar los intereses estadounidenses en la región, así como los del régimen sionista.
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