Cada 11 de febrero, la Plaza Azadi de Teherán se convierte en un escenario de memoria y reafirmación. Las banderas de Irán ondean, mientras millones de ciudadanos se reúnen para conmemorar el 22 de Bahman, el aniversario de la Revolución Islámica de 1979. Los participantes, afirman que, incluso cuatro décadas después, han venido para frustrar los planes del enemigo.
En los rostros de los presentes se entrelazan la memoria histórica de un pueblo y sus esperanzas hacia el futuro. Para los manifestantes, a pesar de los desafíos que enfrenta el país, la prioridad sigue siendo la unidad.
Todas las generaciones, desde los niños hasta los ancianos, estuvieron presentes en esta fiesta nacional, con voz unida acusan a las potencias occidentales de ser responsables de los problemas económicos que enfrenta el país.
A 47 años de aquel día que marcó un hito en la política del país, las calles de la capital y de otras partes del país siguen vibrando con el eco de los cánticos y las consignas de los marchantes. El 22 de Bahman permanece como un recordatorio de la determinación de un pueblo que continúa defendiendo con firmeza sus ideales y su identidad.
Nargues Fallah, Teherán
frr/tmv
