• Presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, en una intervención en una ceremonia con motivo del 47º aniversario de la victoria de la Revolución Islámica, en el santuario sagrado del Imam Jomeini, 3 de febrero de 2026.
Publicada: martes, 3 de febrero de 2026 11:29

El presidente del Parlamento iraní ha afirmado que la Revolución Islámica ha impulsado un giro profundo en la arquitectura global, colocando a Irán como actor clave.

“Hoy vemos el pensamiento iluminado del Imam (Jomeini) en el terremoto que provocó con la Revolución Islámica en los sistemas de dominación bipolar y unipolar; esta conmoción ha alcanzado un punto tal que muchos creen que el mundo está a punto de cambiar la geometría del mundo”, ha asegurado este martes el presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, en una intervención en la ceremonia de renovación del juramento de lealtad a los ideales del gran fundador de la Revolución Islámica con motivo del 47.º aniversario de la victoria de la Revolución Islámica, en el santuario sagrado del Imam Jomeini (que descanse en paz).

Qalibaf al destacar el papel del fundador de la Revolución Islámica de Irán, el Imam Jomeini (P), ha afirmado que “a medida que pasa el tiempo, nos volvemos más conscientes de la grandeza del pensamiento del Imam, la grandeza de su personalidad y la grandeza de lo que hizo por el Islam, la Umma (comunidad) islámica y nuestro amado Irán”. De este modo, ha aseverado que “la revolución que fundó el Imam continúa fiel a sus lemas originales y resistiendo a los poderes arrogantes del mundo”. “Esta resistencia es el resultado del golpe fundamental que el Imam asestó al establecer este sistema”, ha agregado.

El jefe legislador ha destacado que hay que actuar “desde la racionalidad revolucionaria al gobernar el país”, expresando que “preservar el legado de la independencia, la libertad y la República Islámica depende de un gobierno responsable”. 

 

“Debemos darnos un golpe de realidad, ya que estamos en un punto histórico crucial”, ha avalado Qalibaf. Además, ha continuado advirtiendo que “la negligencia, el error, los cálculos equivocados, el miedo o la sumisión pueden imponer altos costos al país, la religión y al futuro de las generaciones”.

En este contexto, ha destacado que “la nación iraní ha iniciado un camino civilizacional y estratégico con la Revolución Islámica, y aunque algunos intenten obstruir su progreso, lo que realmente importa es cuidar las vías de este camino y evitar que el impulso de este movimiento se debilite”.

“El mundo de hoy se encuentra en un punto donde los pilares del orden dominante están simultáneamente en proceso de desgaste”, ha asegurado Qalibaf y agregado que “desde la crisis de legitimidad de las grandes potencias hasta la ineficacia de las instituciones internacionales para gestionar conflictos complejos, este escenario marca la entrada del sistema global en una nueva etapa de reorganización del poder y de creación de nuevos significados”. En este sentido, ha subrayado que “no debemos olvidar que la Revolución Islámica, cuando aún no se hablaba de la reconstrucción del orden mundial, fue la pionera de esta idea”.

Qalibaf ha afirmado que al comparar la situación actual de Irán con momentos históricos de cambio en el orden mundial, como las dos Guerras Mundiales, se puede ver que “esta vez Irán se encuentra en una posición más activa e influyente”. Ha enfatizado también que, gracias a la Revolución Islámica, el país desempeña un papel proactivo.

Asimismo, ha subrayado que el arte de gobernanza iraní es “avanzar a la par del crecimiento y madurez social” del pueblo, para no defraudarlos, advirtiendo que “un sistema de gobernanza ineficaz se desgasta gradualmente”.

Hace 47 años, y tras años de lucha, los iraníes pusieron fin al régimen de Mohamadreza Pahlavi, acabando con 2500 años de la monarquía, para establecer, meses después, una República basada en los mandamientos del Islam.

El pueblo iraní festeja a partir del 1 de febrero la ‘Década del Alba’, que comprende el periodo de diez días que va desde el regreso del Imam Jomeini a Teherán hasta el triunfo de la Revolución Islámica (11 de febrero de 1979).

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