“La acción que tuvo lugar en Venezuela contraviene los principios de la Carta de las Naciones Unidas. El principio de prohibición del uso de la fuerza contra los funcionarios de un país, y aún más, el secuestro de un alto mandatario, no se ajusta a ningún fundamento legal”, ha declarado este domingo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, en su rueda de prensa semanal.
El 3 de enero, Estados Unidos bombardeó Caracas y varias áreas de los estados Miranda, Aragua y La Guaira, dejando un saldo de al menos 100 muertos. La agresión militar culminó con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
Al señalar que la agresión estadounidense envía un mensaje “para el mundo entero”, Baqai ha enfatizado que “los países deben dejar de mostrarse indiferentes ante este tipo de violaciones de la ley”.
Además, el vocero iraní ha puntualizado que la relación entre Teherán y Caracas ha sido “duradera”, basada en el “respeto e intereses mutuos”, y ha expresado su satisfacción de que el nuevo gobierno venezolano haya manifestado claramente “su intención de mantener relaciones amistosas con otros países, incluido Irán”.
Caracas ha denunciado que Washington ejecutó la “gravísima agresión militar” con el objetivo de apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales.
En efecto, el mismo sábado tras el secuestro de Maduro, el presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró que asumiría el control de Venezuela; mientras, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, defendió que la operación militar permitirá a Washington acceder a la “riqueza y los recursos adicionales” del país bolivariano.
Mientras tanto, los venezolanos realizan manifestaciones por sectores para ratificar su compromiso con la Revolución Bolivariana y exigir la liberación de Maduro y su esposa.
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