Miles de personas, muchos con la bandera groenlandesa y pancartas que proclamaban “Groenlandia no está en venta”, marcharon en Nuuk, capital del territorio ártico, desde el centro hasta el consulado de Estados Unidos en condiciones de frío invernal. La protesta, una de las más grandes en la historia de la capital, fue una respuesta directa a las recientes declaraciones del presidente Trump sobre su deseo de que Estados Unidos adquiera el estratégico y rico en recursos territorio ártico.
La movilización reunió a personas de todas las edades, que corearon consignas por la autodeterminación y contra cualquier intento de anexión externa. Esta oleada de protestas refleja el fuerte sentimiento de identidad y autonomía de los groenlandeses, que buscan defender su autogobierno frente a presiones externas, mientras el mundo observa la evolución de este tenso episodio geopolítico.
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