En declaraciones ofrecidas hoy viernes contra la arrogancia estadounidense, el ayatolá Sadeq Amoli Lariyani ha tachado las retóricas de Donald Trump de “afirmaciones descaradas” y “amenazas hipócritas”.
Al respecto, ha subrayado que esas amenazas ya recibieron su respuesta durante la “sagrada defensa de 12 días”, en referencia a los ataques de 12 días de Israel y Estados Unidos contra Irán.
El ayatolá Lariyani ha advertido de que la República Islámica se mantiene firme ante la presión y la intimidación, y que cualquier error de cálculo o error del enemigo se enfrentaría a una respuesta más severa.
El alto funcionario ha caracterizado a Estados Unidos como un “régimen sanguinario y colonialista”, destacando la renovada interferencia de Trump en los asuntos internos de Irán tras los repetidos fracasos de las políticas antiraníes del país norteamericano.
En otra parte de sus denuncias, el titular iraní ha condenado las huecas reivindicaciones de derechos humanos de Occidente, señalando que se niegan a frenar a un criminal de guerra reconocido por sus propios tribunales internacionales, e incluso sancionan a los jueces de esos tribunales, calificando tal comportamiento de ridículo.
Donald Trump, cuyas políticas agresivas contra Irán lo llevaron a la derrota, ha recurrido una vez más a apoyar el descontento económico surgido en los últimos días en Irán para fomentar el caos.
Trump repitió sus errores pasados al interferir en los asuntos internos de Irán y alegar falsamente que las autoridades están disparando contra los “manifestantes pacíficos”.
En su publicación en Truth Social, Trump escribió: “Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate. Estamos preparados y listos para actuar. ¡Gracias por su atención a este asunto!”.
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Las acciones de Trump se producen después del fracaso de sus sanciones económicas y políticas anteriores destinadas a crear división entre la nación iraní y el liderazgo.
Los analistas consideran la intervención de Trump como un intento desesperado después de que la resuelta resistencia de la República Islámica frustrara los esfuerzos anteriores de los presidentes estadounidenses para derrocar al Gobierno en Irán mediante la guerra mediática, el apoyo a grupos separatistas y el caos interno.
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