El artículo, titulado “Trump y Hegseth están ganando la guerra contra su propio Ejército”, publicado el viernes, dice que la Administración del presidente Donald Trump, que creía poder derrotar Irán en pocos días, parece haber sido derrotada ante el país persa tras 40 días de confrontaciones, por lo que busca culpar a su propio Ejército por ese fracaso.
“La guerra de Trump contra Irán se encuentra actualmente estancada en un punto muerto interminable. Irán sigue controlando firmemente el estrecho de Ormuz [y, por extensión, el mercado energético internacional] y las negociaciones para poner fin al conflicto se han estancado, aunque se mantiene un frágil alto el fuego”, se lee en el artículo.
Pese a un bloqueo naval impuesto por Washington a los puertos iraníes, The Nation cree que “la situación favorece a Irán, que ha aprendido a soportar grandes dificultades tras décadas de sanciones estadounidenses y está dispuesto a sufrir mucho más antes que ceder ante Trump”.
Mientras tanto, el cierre del estrecho de Ormuz —la vía marítima esencia para el comercio energético mundial— como una respuesta a las agresiones estadounidense e israelí al país, ha llevado a “la economía mundial al desastre”.
El artículo cita a aliados de derecha del presidente, como Gerry Baker, editor general de The Wall Street Journal, admitiendo que la Administración Trump “está fracasando ”en esta guerra.
“Ante esta humillación en el escenario mundial, Trump y su secretario de Guerra, Pete Hegseth, están culpando a chivos expiatorios dentro de la maquinaria bélica estadounidenseˮ, es decir, generales y altos mandos del Ejército, a quienes responsabilizan por el fracaso ante Irán.
El miércoles, el líder republicano destituyó fulminantemente al secretario de la Marina, John Phelan, quien forma parte de una purga militar mucho más amplia.
Por su parte, Hegseth ha destituido o apartado a más de dos docenas de generales y almirantes durante el último año, incluido el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, a principios de este mes.
El artículo concluye, enfatizando que el presidente y el secretario de Guerra “están siendo humillados en el extranjero, así que están eliminando chivos expiatorios en casaˮ.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra a gran escala y no provocada contra Irán, asesinando al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y a varios comandantes militares de alto rango, además de cientos de civiles.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo 100 operaciones de represalia con misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses e israelíes durante más de 40 días, lo que provocó daños significativos y obligó a Washington a aceptar un alto el fuego de dos semanas, el cual fue prorrogado unilateralmente por Trump.
Pese a la insistencia de Washington en alcanzar un acuerdo con Irán, éste ha rechazado negociar bajo la fuerza y pide cese del bloqueo naval como condición previa para los diálogos. Irán ha dejado claro que no se capitulará ante presiones y está totalmente dispuesto a contrarrestar cualquier nueva agresión.
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