• Submarino nuclear francés de clase Barracuda sale de los talleres de construcción en el sitio del Grupo Naval en Cherburgo, Francia, 5 de julio de 2019. (Foto: Rueters)
Publicada: viernes, 24 de septiembre de 2021 0:18

El Grupo Naval de Francia anuncia que cobrará a Australia los gastos por el contrato de submarinos que luego anuló por el acuerdo AUKUS con EE.UU. y Reino Unido.

El director general de la estatal Grupo Naval, Pierre Eric Pommellet, anunció el miércoles que enviará a Canberra en las próximas semanas una “propuesta detallada y calculada” de los costes que debe pagar por rescindir un contrato millonario para la construcción de una flota de submarinos franceses.

Es un caso que está previsto en el contrato y que requerirá un pago de nuestros costes incurridos y de los que están por venir, vinculados a la desmovilización de la infraestructura y de la informática, así como a la redistribución de los empleados”, señaló Pommellet en una entrevista con el diario galo Le Figaro.

¿A qué se debe la batalla legal?

Las declaraciones del director francés se produjeron después de que Canberra anulara un acuerdo por valor de más de 50 000 millones de euros que tenía con París para la fabricación de submarinos convencionales, el mayor de su historia, firmado en 2016.

Australia canceló dicho contrato tras la formación de una alianza militar con EE.UU. y el Reino Unido, denominada AUKUS, que entre otros aspectos autoriza a Canberra a adquirir al menos ocho submarinos de propulsión nuclear, fabricados en Estados Unidos.

 

Pommellet indicó que el contrato fue cancelado por “conveniencia”, lo que significa que la empresa no es culpable. Australia ni siquiera avisó con antelación y actuó “con una brutalidad sin precedentes” por lo que “haremos valer nuestros derechos”, subrayó.

¿Cómo se defiende Ausralia?

Por su parte, Australia rebate las declaraciones de que no se advirtió a Francia de antemano, justificando que el acuerdo con París llevaba años de retraso y que estaba evaluando anular el pacto desde enero. 

La cancelación de este contrato ha acusado una fuerte fricción diplomática. Francia retiró a sus embajadores de Estados Unidos y Australia, pero no del Reino Unido. Según el canciller galo, París tomó esta decisión “conociendo la política de constante oportunismo de Londres”.

Aún con todo, el miércoles, los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y Estados Unidos, Joe Biden, dialogaron sobre la crisis y acordaron relajar las tensiones, reunirse a finales de octubre y el retorno del embajador galo a Washington la próxima semana.

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