• El canciller de Austria, Sebastian Kurz, (izq.) y el ministro de Defensa, Mario Kunasek, Viena, 9 de noviembre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 9 de noviembre de 2018 11:21

El canciller de Austria, Sebastián Kurz, afirma que un coronel retirado del Ejército austriaco espiaba durante décadas para Rusia.

En una conferencia de prensa este viernes junto al ministro de Defensa austriaco, Mario Kunasek, Kurz ha dicho que el coronel retirado empezó a trabajar con los servicios de inteligencia de Rusia en la década de 1990.

“Si se confirma la sospecha, tales casos, independientemente de que tengan lugar en los Países Bajos o en Austria, no mejoran las relaciones entre Rusia y la Unión Europea (UE)”, ha dicho.

Por su parte, Kunasek, ha informado de que Viena se dio cuenta del caso hace unas semanas, gracias a un aviso del servicio de inteligencia de uno de sus aliados. Asimismo, ha anunciado que durante la pesquisa sobre el caso, fueron incautados “dispositivos técnicos”, incluido un ordenador portátil.

Si se confirma la sospecha (de que un coronel del Ejército austriaco espiaba para Rusia), tales casos, independientemente de que tengan lugar en los Países Bajos o en Austria, no mejoran las relaciones entre Rusia y la Unión Europea (UE)”, dice el canciller de Austria, Sebastián Kurz.

 

A su vez, la ministra de Exteriores de Austria, Karin Kneissl, ha cancelado una visita a Rusia prevista para el 2 y 3 de diciembre y convocado a diplomáticos de la embajada rusa en Viena para aclarar el caso.

En reacción, el Ministerio de Exteriores de Rusia, ha convocado al embajador de Austria en Moscú, Johannes Eigner, en protesta por las declaraciones de Kurz, según la agencia local TASS.

Las acusaciones austriacas surgen casi un mes después de que Países Bajos anunciara la expulsión de cuatro diplomáticos rusos acusándolos de ser agentes de la inteligencia militar de su país implicados en un ataque informático a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Simultáneamente, Londres acusó de “ciberataques indiscriminados” a la Central de Inteligencia de Rusia (GRU, por su acrónimo en ruso).

Las afirmaciones neerlandesas y británicas fueron secundadas casi de inmediato por Washington, que acusó a siete ciudadanos rusos de ser agentes de la inteligencia militar rusa implicados en ciberataques, así como por la Organización del Tratado de la Alianza Atlántica (OTAN), los máximos responsables de la UE y el Gobierno canadiense.

El Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, no obstante, dijo que era objeto de una “campaña antirrusa de espionajemanía” en el Occidente.

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