Entre las personas retiradas de las listas estadounidenses figuran comandantes, reclutadores y financiadores vinculados a la rama siria del grupo terrorista Al-Qaeda, informó el viernes el medio estadounidense The Grayzone.
El presidente estadounidense, Donald Trump, retiró de la lista de terroristas designados por Estados Unidos a destacadas figuras de Al-Qaeda, entre ellas Abdulah Al-Muhaysini, un clérigo saudí acusado de reclutar a niños y adolescentes para participar en atentados y combates en Siria durante la última década.
Al-Muhaysini, quien habría participado en la masacre grabada en vídeo de 56 soldados sirios capturados en la base aérea de Abu Al-Duhur en 2015, fue retirado de la lista a petición de Abu Mohammad Al-Golani, el autoproclamado presidente de Siria y fundador del Frente Al-Nusra, la rama siria de Al-Qaeda.
Según el texto, Al-Golani, siguiendo las directrices de sus aliados occidentales liderados por Estados Unidos, rebautizó el Frente Al-Nusra como el grupo armado Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), antes de derrocar al Gobierno del presidente Bashar Al-Asad en diciembre de 2024.
Desde entonces, Al-Golani ha sido recibido por Trump en el Despacho Oval, en un encuentro que, según el artículo, refleja el respaldo de Washington a su papel como nuevo actor político en Siria.
Entre las otras personas retiradas de la lista de terroristas figuran Abu Sulayman Al-Muhajir, un destacado reclutador de Al-Qaeda en Australia que huyó a Siria; Shafi Sultan Mohammed Al-Ajmi, un importante financiador kuwaití del Frente Al-Nusra; y Abdul Samrez Jashari, un combatiente extranjero de origen albanés que posteriormente asumió un alto cargo en las fuerzas militares sirias bajo el mando de Al-Golani.
Analistas citados por el medio sostienen que el levantamiento de las sanciones contra propagandistas, financiadores y reclutadores de Al-Qaeda acusados de participar en graves atrocidades en Siria podría permitir a Estados Unidos recurrir nuevamente a estas figuras y a otras similares en el marco de nuevas operaciones encubiertas en la región y fuera de ella.
La intervención militar estadounidense en la región comenzó el 7 de octubre de 2001, menos de un mes después de los atentados del 11 de septiembre. Washington presentó su intervención militar en la región como parte de la denominada “guerra global contra el terrorismo”.
El entonces presidente estadounidense, George W. Bush, prometió destruir a Al-Qaeda y a los talibanes, a los que acusó de haber proporcionado refugio a los responsables de los atentados del 11-S. Posteriormente, la guerra se extendió a Irak y, finalmente, a Siria, donde surgió el grupo terrorista Daesh. La intervención militar estadounidense en la región continúa hasta el día de hoy y actualmente también tiene como objetivo a la República Islámica de Irán.
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