Pero cambiar el nombre no cambia la realidad del plan. La propuesta se enfrenta a un rechazo contundente de la población de la Franja de Gaza, que reafirma su apego a su tierra pese a la magnitud de los sacrificios, y sostiene que abandonar Gaza bajo las condiciones del genocidio, destrucción y asedio no puede calificarse de otra manera que, como un desplazamiento forzoso, y no voluntario.
El plan tampoco se limita a una expulsión directa, sino que pretende convertir Gaza en un lugar cada vez más inhabitable para su población, mediante la consolidación de la destrucción y el bloqueo. Esto deja en evidencia que el discurso sobre la “migración voluntaria” forma parte de un proyecto más amplio destinado a redibujar el futuro de la Franja de Gaza y de su población.
Cambian los nombres y los títulos de los planes de la ocupación, pero la firmeza de los palestinos y su apego a esta tierra siguen siendo el principal obstáculo frente a los proyectos de desplazamiento.
Desde Gaza, la realidad demuestra que el intento de vaciar la Franja no se enfrenta únicamente a un rechazo político, sino también a una voluntad popular decidida a permanecer y resistir.
Huda Hegazi, Gaza
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