• El secretario de Estado, Mike Pompeo, en una sesión del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, 28 de febrero de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 29 de febrero de 2020 7:58
Actualizada: sábado, 29 de febrero de 2020 8:38

Demócratas cuestionan la sinceridad de la Administración de Trump sobre Irán y rechazan motivos con los que trata de justificar el asesinato de Qasem Soleimani.

A la semana de haber ordenado el asesinato del que fuera comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, el presidente de EE.UU., Donald Trump, acusó el 10 de enero, al alto estratega iraní de tener planes para atacar cuatro embajadas de EE.UU., incluida la de Irak.

Su secretario de Estado, Mike Pompeo, que sigue repitiendo las afirmaciones de Trump, no obstante, no logró el viernes convencer al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de “la amenaza inmediata” que representaba Soleimani a la vida y los intereses de los estadounidenses.

El representante demócrata por Michigan Andy Levin, pidió al jefe de la Diplomacia estadounidense que muestre un mapa de las embajadas que, según la Casa Blanca, eran blanco de ataques que nunca sucedieron.

“Muéstrenos cuáles son nuestras embajadas contra las que pesaban amenazas de tan inminente ataque, por lo que tuvieron que asesinar al general Soleimani, sin tener en cuenta las consecuencias que podría tener”, retó Levin.

Pompeo se negó a desclasificar la información al respecto. En respuesta, Levin fustigó que “usted no puede esconder por detrás de datos clasificados, porque usted no puede clasificar algo que no existe”, recalcó Levin.

 

Joaquin Castro, representante demócrata de Texas, a su vez, indicó que en la aludida sesión había visto la información clasificada sobre el asesinato de Soleimani, sin embargo, argumentó que tras revisarla, no cree que Pompeo está diciendo la verdad.

Las acusaciones de la Administración Trump no lograron convencer a los activistas que gritaban consignas cuando el jefe de la Diplomacia de EE.UU. entraba a la sala de la Cámara Alta, donde el Comité de Asuntos Exteriores le iba a interrogar sobre la decisión de Trump de ordenar la eliminación de Soleimani.

Varios demócratas arremetieron contra el republicano Trump por dicha decisión. La presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, ha denunciado el asesinato como un acto “provocativo” y “desproporcionado”.

EE.UU. y sus aliados veían al general Soleimani como una traba por haber contribuido, en gran medida, a la erradicación del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en Irak y Siria, entre otros complots que habían urdido para la región, rica en reservas naturales, entre ellas el petróleo. Por esta razón, EE.UU. se encargó en persona de su eliminación y asumió, con gran orgullo, su asesinato.

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