“La guerra con Irán le costó a Estados Unidos no solo miles de millones de dólares, sino también, según un nuevo análisis, una gran parte de su arsenal de armas de precisión y las más caras”, subrayó el sábado el periódico israelí Maariv en un informe basándose en un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).
Durante 40 días del ataque estadounidense-israelí contra Irán, las fuerzas estadounidenses utilizaron miles de misiles de crucero, misiles interceptores y sistemas interceptores avanzados, superando con creces las estimaciones iniciales, según el estudio.
Entre los sistemas que resultaron particularmente dañados se encontraban algunos de los pilares principales del sistema estadounidense de defensa aérea y antimisiles: misiles de crucero Tomahawk, misiles interceptores Patriot, sistemas THAAD, así como misiles SM-3 y SM-6, afirmó el estudio.
El 19 de marzo, Irán logró lo que ningún país había hecho antes al atacar con éxito contra la joya de la Fuerza Aérea estadounidense, el caza furtivo F-35 Lightning II, utilizando el sistema guiado por infrarrojos Mayid en el centro de su territorio nacional.
El análisis destacó que dichos sistemas no están diseñados para un solo ámbito, sino que se consideran activos estratégicos para Estados Unidos incluso en escenarios mucho más amplios.
Según el informe, el coste de cada lanzamiento individual muestra la magnitud del gasto: se estima que el misil Tomahawk cuesta alrededor de 2,6 millones de dólares, el misil SM-3 unos 28,7 millones de dólares, el SM-6 unos 5,3 millones de dólares, el THAAD unos 15,5 millones de dólares y el misil Patriot unos 3,9 millones de dólares.
Llevaría cuatro años para reabastecer las reservas misilísticas de EE.UU.
Si a estos costes se le suman miles de lanzamientos en tan solo unas semanas, el gasto asciende a miles de millones de dólares en un período de tiempo muy corto, subrayó el diario.
El análisis informó que Estados Unidos utilizó más de 850 misiles Tomahawk durante los combates. Sin embargo, el problema no radica solo en la cantidad utilizada, sino también en la lentitud extrema con la que se reabastecen las reservas. Para algunos sistemas, los fabricantes estiman que el período entre el pedido y la entrega puede llegar hasta los cuatro años.
Tras afirmar que EE.UU. todavía tiene suficiente munición para gestionar la guerra actual, advirtieron que el panorama se vuelve más preocupante al mirar hacia el futuro.
Según el análisis, incluso antes de la guerra con Irán, las reservas estadounidenses se consideraban insuficientes, y la guerra reciente ha exacerbado este problema.
⚠️ Relato del periódico israelí sobre la crisis de reservas de misiles de EEUU
— HispanTV (@Nexo_Latino) April 25, 2026
🔹Periódico hebreo Maariv:
La guerra con Irán no solo ha costado miles de millones de dólares a EEUU, sino que también ha destruido una gran parte de las reservas de armas de precisión y costosas. pic.twitter.com/HcP4kvCRPE
Otro factor que complica la situación para Washington es que los aliados y socios de Estados Unidos, incluidos Ucrania y los países de Asia Occidental, también dependen de las mismas reservas de armas estadounidenses.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra a gran escala y no provocada contra Irán. Las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo 100 operaciones de represalia con misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses e israelíes durante más de 40 días, lo que provocó daños significativos.
Durante dicha agresión, las fuerzas iraníes lograron interceptar y derribar varios aviones de combate, misiles y drones hostiles, lo que refleja la disposición de Irán para defender su espacio aéreo. La red integrada de defensa aérea del país destruyó unos 170 drones enemigos, según autoridades iraníes.
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