• Los presidentes de China (dcha.) y EE.UU., Xi Jinping y Donald Trump, respectivamente, se reúnen al margen de la cumbre de G20 en Osaka, Japón, 29 de junio de 2019.
Publicada: domingo, 4 de agosto de 2019 8:57
Actualizada: lunes, 5 de agosto de 2019 12:27

La guerra comercial entre Estados Unidos y China se recrudece sobre todo después de las nuevas tarifas anunciadas por Donald Trump a las importaciones chinas.

Las relaciones comerciales entre las dos economías más grandes del mundo siempre han sido enmarañadas. El multimillonario déficit comercial de Estados Unidos frente a China fue lo que hace un año llevó al presidente norteamericano a dar un varapalo al gigante asiático.

Trump acusa a China de supuestos robos de tecnología y otros métodos ilícitos, así como de “prácticas injustas para obtener propiedad intelectual de Estados Unidos”.

¿Cómo estalló la guerra comercial?

En marzo de 2018, la Administración estadounidense lanzó el primer golpe al subir los aranceles sobre el acero chino a un 25 % y al aluminio a un 10 %, dos de los principales productos de exportación de la potencia asiática.

Desde entonces, el magnate neoyorquino ha anunciado la imposición de varias medidas arancelarias contra China, a saber: en junio del mismo año, aranceles a 1300 productos chinos del sector aeroespacial y de alta tecnología, por valor de 50 000 dólares, antes de sumar a esta cantidad otros 100 000 millones de dólares a productos relacionados con la propiedad intelectual china.

En mayo del 2019, el inquilino de la Casa Blanca declaró una subida de los aranceles hasta el 25 % a productos chinos por valor de 200 000 millones de dólares.

Este jueves, 1 de julio, Trump volvió a sorprender al mundo con nuevos aranceles a las importaciones chinas. En una serie de tuits dijo que a partir del 1 de septiembre, se gravará con un 10 % las importaciones chinas por un valor estimado de 300 000 millones de dólares.

Pekín no se ha quedado de brazos cruzados. Además de contraatacar las medidas punitivas de EE.UU., gravando productos norteamericanos con tarifas, el Gobierno de Xi Jinping efectuó una demanda legal y oficial contra Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) rebelándose en contra de las medidas económicas impulsadas desde la Casa Blanca.

¿Cuál ha sido el impacto del conflicto?

En junio, un grupo integrado por 661 entidades (141 asociaciones empresariales y 520 compañías) advirtió mediante una misiva al presidente estadounidense de que la escalada arancelaria con China afectaría al consumidor y a sus negocios, provocando la pérdida de dos millones de empleos y recortaría un punto porcentual el crecimiento económico.

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De hecho, el ímpetu arancelario de Trump ha repercutido prácticamente en toda la economía de Estados Unidos, haciendo caer las acciones de empresas que, por ejemplo, fabrican vehículos, operan trenes o venden algo importado.

Conforme alertan especialistas, debido a la disputa en cuestión, los aranceles adicionales simplemente se transfieran a los consumidores estadounidenses en forma de precios más altos.

Steven Cochrane, de Moody’s Analytics, pronosticó en mayo que las elevadas tarifas reducirían un 1,8 % el crecimiento económico de EE.UU., que el año pasado fue de un saludable 2,9 %.

Por su parte, Brownyn Flores, portavoz de la Asociación de Tecnología para el Consumidor, llamó la atención a que las tarifas altas podrían plantear una situación de “vida o muerte” para las firmas tecnológicas pequeñas norteamericanas.

A medida que entran en vigor los aranceles estadounidenses, los importadores y exportadores del país siguen librando una batalla, tratando de neutralizar el impacto del conflicto comercial EE.UU.-China. Esa guerra, de hecho, está cambiando el flujo de bienes globales, con las compañías estadounidenses trasladando las compras de productos afectados, según avisan los expertos.

Los economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la Universidad de Princeton y la Universidad de Columbia han calculado, por su parte, que el aumento de los gravámenes cuesta a las empresas y consumidores de EE.UU. unos 3000 millones de dólares mensuales en impuestos adicionales.

Las compras chinas de productos estadounidenses también han sufrido. Como consecuencia de las tensiones económicas entre las dos naciones, los flujos comerciales de China a Estados Unidos cayeron un 9 % en el primer trimestre de 2019.

La guerra arrastra a las bolsas y los mercados de petróleo

Esta guerra arancelaria, de igual manera, ha causado caídas tanto en las bolsas de EE.UU. y China, así como en las de todo el mundo.

Las arremetidas arancelarias de Trump contra China también han sembrado caos en el mercado de crudo. En concreto, debido al anuncio de este jueves del presidente estadounidense, el mercado de crudo de Texas registró una caída del 8 % hasta los 53,95 dólares el barril, lo que es la mayor que se registra desde febrero del año 2015.

También el Brent ha dejado sentir la furia de los inversores con una caída de algo más del 7 % hasta los 60,50 dólares.

Wall Street, asimismo, se ha visto afectada. El Dow Jones se ha dejado un 1,05 % hasta los 26 583 enteros; el S&P 500 ha caído casi un uno por ciento en los 2953 puntos y el Nasdaq se ha dejado un 0,79 % en los 2953. 

El impacto de esa disputa, no obstante, no se limita a China y Estados Unidos. El resto del mundo también padece los efectos directos o indirectos del conflicto.

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El FMI y otras organizaciones financieras han alertado en reiteradas ocasiones de las consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China en la economía mundial.

Según previno en julio el Fondo Monetario Internacional (FMI), se restará 0,3 % al crecimiento global en 2020 a causa de las citadas tensiones Pekín-Washington.

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