Publicada: lunes, 25 de septiembre de 2017 8:41

Expertos sospechan de semejanzas entre la ‘teoría del loco’ del expresidente de EE.UU., Richard Nixon, y la política que aplica Donald Trump sobre Corea del Norte.

La teoría del expresidente de Estados Unidos Richard Nixon (1969-1974) básicamente consiste en mostrarse frente a los enemigos como alguien demasiado impredecible o dispuesto a ir al combate, para disuadirlos de actuar contra los intereses propios.

Un artículo publicado el domingo por el semanario estadounidense The New Yorker recuerda que, en 1969, el presidente republicano a ocho meses de su mandato manifestó su desacuerdo con el liderazgo de la República Democrática de Vietnam, también conocida como Vietnam del Norte

Nixon necesitaba a la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como una herramienta de presión contra Vietnam del Norte y estaba convencido de que Leonid Brezhnev —secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) que presidió Rusia desde 1964 hasta su muerte en 1982— le acompañaría solo en caso de ver que Estados Unidos estuviera haciendo algo “loco”.

El expresidente republicano ordenó la operación Giant Lance (Lanza gigante) y envió cazabombarderos B-52 cargados con bombas atómicas hacia la URSS. Nixon esperaba que la Inteligencia soviética interpretara esa medida como “completamente loca” y una “amenaza inmediata” de un ataque nuclear.

Y, la semana pasada, señala la publicación, transcurridos unos ocho meses de haber llegado a la Casa Blanca, Trump ofreció un discurso ante la 72a Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), en el que se refirió al líder norcoreano, Kim Jung-un, como “el hombre cohete” que está en una “misión suicida”.

Trump advirtió asimismo que Estados Unidos está siendo “paciente” pero no dudará en destruir Corea del Norte para “defenderse” y “defender a sus aliados”.

 

La publicación enfatiza que en la historia de la diplomacia nuclear, ningún país ha abandonado sus armas nucleares como respuesta a las amenazas. Todo lo contrario, en algunas ocasiones, los países recurren a esas armas para protegerse ante las amenazas de destrucción o invasión por parte de algunas potencias.

Y, el líder norcoreano no es una excepción. “Kim teme de ser derrocado en caso de que deje sus programas nucleares y de misiles. De hecho, para Pyongyang rendir su arsenal nuclear equivaldría a animar a los enemigos a atacarlo”, según sostiene el semanario estadounidense.

El artículo advierte de que si Kim llega a esta conclusión de que Washington sería el primero en atacar, se apresuraría en ampliar su arsenal nuclear y aceleraría sus ensayos nucleares y misilísticos.

Teniendo en cuenta todo esto, aplicar la teoría del loco de Nixon es algo poco sensato, pues, añade la publicación, esta teoría resultó “inefectiva y peligrosa” incluso en 1969, además de un dilema para su Administración tal y como señalan las 198 horas de grabaciones registradas por la Casa Blanca en esa época y los 90.000 documentos desclasificados por el Archivo Nacional de Estados Unidos.

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