Un comportamiento del tipo que se describe en el informe es inaceptable y no se va a tolerar.
Marc Connolly y George Ogilvie pasaron unas cinco horas en un bar durante —y después de— una fiesta de despedida a un colega que se jubilaba el 4 de marzo, concluye el informe publicado el miércoles por el inspector general de la Seguridad Interior estadounidense, John Roth.
Conducía (borracho) Ogilvie y Connolly viajaba de pasajero cuando el primero dirigió el vehículo, propiedad del Gobierno, hasta la zona de seguridad de la Casa Blanca, donde agentes del Servicio Secreto estaban investigando un paquete sospechoso abandonado por otro conductor.
Connolly, adjunto al agente especial al mando de la División de Protección Presidencial, anunció su dimisión poco antes de publicarse el informe.
En cuanto a Ogilvie, asistente del agente especial encargado del despacho del Servicio Secreto en Washington, se le ha impuesto una suspensión administrativa, según ha notificado el Servicio.
Tras el incidente, los dos habían negado estar ebrios, asegurando a sus compañeros investigadores que tan solo habían tomado “unas copas” a lo largo de la velada.
El director del Servicio Secreto, Joseph Clancy, dijo el miércoles estar muy “decepcionado y perturbado por la clara falta de juicio que se describe en este informe”. “Un comportamiento del tipo que se describe en el informe es inaceptable y no se va a tolerar”, dijo Clancy.
El incidente se suma a una serie de escándalos y fallos en el dispositivo de seguridad.
Uno de estos ocurrió en septiembre, cuando un veterano de guerra del Ejército estadounidense pudo penetrar en la planta principal de la Casa Blanca armado con un cuchillo, en lo que se ha descrito como una infracción sin precedentes en varias décadas.
Tras ese suceso, dimitió en octubre la entonces responsable de la agencia, Julia Pierson, nombrada dos años antes después de la expulsión de una docena de agentes implicados en un escándalo sexual en Cartagena (Colombia), donde preparaban una visita de Obama.
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