El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, ha sostenido este jueves una conversación telefónica con el asesor de seguridad nacional de Suiza, Gabriel Luchinger, para discutir las relaciones bilaterales y los últimos desarrollos en la región.
“La República Islámica de Irán, a pesar de valorar positivamente el enfoque constructivo de Suiza, no se mantendrá pasiva ante las amenazas verbales de los Estados Unidos” ha subrayado Lariyani, además de destacar el papel constructivo de Suiza en la resolución de tensiones y su historial positivo en la solución pacífica de crisis.
Por su parte, Luchinger ha expresado la total disposición de su país para desempeñar un papel constructivo en la reducción de tensiones en las actuales circunstancias.
Esas declaraciones se producen mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán “pagará un arancel del 25 % en todos los negocios que haga con Estados Unidos de América”.
Trump lanzó esta amenaza contra los socios de Irán tras el fracaso de las conspiraciones lideradas por Washington y su principal aliado, el régimen israelí. A pesar de haber transformado protestas económicas pacíficas en disturbios violentos, estas acciones no lograron cumplir sus objetivos en el país.
Este mismo jueves, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, denunció en una carta dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, que agentes vinculados a los regímenes de Israel y Estados Unidos desviaron las protestas pacíficas en el país hacia la violencia.
El 28 de diciembre, se iniciaron en Teherán, la capital, manifestaciones pacíficas en las que los comerciantes suspendieron temporalmente sus actividades en señal de descontento por el pronunciado desplome de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.
Aunque las autoridades reconocieron que las expresiones pacíficas de descontento son un derecho legítimo, varias figuras “opositoras” en el extranjero y actores externos hostiles, particularmente Estados Unidos e Israel, aprovecharon la situación para impulsar sus propios intereses, incitando a la violencia, lo que ha provocado la muerte de civiles y militares, además de cuantiosos destrozos en la infraestructura pública y privada.
El pasado lunes, cientos de miles de personas, congregadas en las plazas principales de diversas ciudades de Irán, expresaron su respaldo a las autoridades y las fuerzas militares, al mismo tiempo que condenaron los recientes actos terroristas ocurridos en distintas partes del país.
Previamente, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, el general de división Abdolrahim Musavi, ha prometido no dejar a terroristas espacio para actuar.
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