“Cuba está dispuesta a hablar de todo con los Estados Unidos. No hay tema tabú en nuestra conversación. pero no cree que Washington participe en las conversaciones de buena fe”, afirmó el embajador de Cuba ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, en una entrevista con The New York Times, publicada el miércoles.
El diplomático añadió que “evidentemente no ayuda a un clima de diálogo y de confianza que un día sí y otro también existan declaraciones de ‘Estamos listos para tomar el control de Cuba’”, dijo en referencia a recientes comentarios del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre su política y medidas hacia la isla.
Recalcó que este tipo de retórica belicista no ayuda en zanjar los problemas ni “contribuye el hecho de que se estén construyendo distintos pretextos para una posible agresión militar contra Cuba”.
Las afirmaciones de Guzmán se producen luego de que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunciara anteriormente que lo que atraviesa la isla caribeña es consecuencia de las medidas de Estados Unidos destinadas a asfixiar la economía local, y advirtiera sobre las consecuencias “incalculables” de cualquier posible acción militar de Estados Unidos contra su país.
Asimismo, calificó de falsas y carentes de pruebas las alegaciones sobre un supuesto levantamiento de restricciones al suministro de combustible hacia Cuba.
Durante más de seis décadas, Cuba ha sido objeto de crecientes e inhumanas sanciones estadounidenses, en flagrante violación de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional.
Desde enero, la Administración Trump ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
Desde La Habana, el Gobierno cubano considera las medidas como un intento deliberado de provocar hambre, colapso económico y desesperación social. La Habana ha acusado a Estados Unidos de aplicar una política “genocida” contra la isla.
Entretanto, el presidente estadounidense, firmó el 1 de mayo una orden ejecutiva para intensificar las sanciones contra la isla. Además, el inquilino de la Casa Blanca amagó con “tomar el control de Cuba” una vez que concluyan la guerra contra Irán.
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