"En ruta hacia Nagoya, decepcionado de no poder proseguir, pero lleno de agradecimiento hacia las autoridades japonesas por su apoyo" escribió en su cuenta Twitter el piloto suizo del avión, André Borschberg.
La vuelta al mundo quizá no avanza tan rápido como querríamos, pero no estamos haciendo una carrera de velocidad. El objetivo es llegar, señaló Bertrand Piccard.
"Las condiciones meteorológicas se deterioraron. íHemos decidido llevar a cabo un aterrizaje intermedio en Nagoya!", habían anunciado previamente en Twitter los organizadores de la expedición.
El segundo piloto que se alterna con Borschberg a los mandos del avión, Bertrand Piccard, confirmó que esperarían "a una mejora de las condiciones para seguir el viaje".
"Atravesar un frente activo con escarcha, lluvia, turbulencias... no está previsto para nuestro avión . Vuela lentamente, es sensible a las turbulencias y necesita sol para recargar sus baterías", declaró Piccard en una entrevista.
"La vuelta al mundo quizá no avanza tan rápido como querríamos, pero no estamos haciendo una carrera de velocidad. El objetivo es llegar", señaló el piloto.

Las malas condiciones climáticas (un frente nuboso) fueron identificadas a miles de kilómetros de la posición actual del avión.
Este contratiempo no parece haber desmoralizado a Borschberg. "Me encuentro en la mejor situación posible: tengo un avión fantástico y lleno de energía", tuiteó el piloto de 62 años.
El Solar Impulse 2 despegó el domingo de Nankín (este de China) para cubrir la etapa más larga y peligrosa de su vuelta al mundo, en la que el suizo debía pilotar en solitario durante seis días y seis noches.
El vuelo ya había sido aplazado varias veces debido al mal tiempo y desde el 21 de abril estaba bloqueado en Nankín.
Según Piccard "es muy difícil hacer previsiones", y no se sabe cuánto tiempo permanecerá inmovilizado el Solar Impulse en Japón. "Sería demasiado peligroso querer atravesar" el frente nuboso, añadió.
El Solar Impulse 2 no ha sobrevolado nunca un océano ni ha permanecido en el aire más de 24 horas, por lo que esta travesía del Pacífico de 8500 kilómetros representa un reto tecnológico y una hazaña aeronáutica.
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