Se trata de su última etapa para completar la vuelta al mundo, sin precedentes, que comenzó en marzo de 2015.
En esta 17ª y última etapa, el suizo Bertrand Piccard pilota el avión. Él realizó el primer vuelo transatlántico en un aeroplano capaz de volar sin carburante, gracias a baterías que acumulaban energía solar.
El Solar Impulse 2, que pesa 1, 5 toneladas y es tan ancho como un Boeing 747, vuela a una velocidad promedio de 50 km/h debido a baterías que almacenan la energía solar captada por unas 17 mil células fotovoltaicas instaladas en las alas.
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