• El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en el Día de la Independencia del país, Brasilia, 7 de septiembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 8 de septiembre de 2020 16:58
Actualizada: martes, 8 de septiembre de 2020 18:41

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, defiende el golpe de Estado de 1964 en un polémico discurso por el Día de la Independencia del país.

En una alocución divulgada el lunes por la noche (hora local) con motivo del 198.º aniversario de la independencia de Brasil, Bolsonaro afirmó que “la sangre de los brasileños siempre se ha derramado por la libertad”, haciendo así un alegato en defensa del golpe de Estado de 1964, que instaló la dictadura en el país.

El golpe de Estado que derrocó al Gobierno del presidente João Goulart fue perpetrado por un grupo de militares brasileños que contó con el apoyo de EE.UU. para ello.​ Entre los militares brasileños que están a favor de este alzamiento, el evento es conocido como Revolución de 1964 o Contrarrevolución de 1964.

En la década de 1960, cuando la sombra del comunismo nos amenazaba, millones de brasileños, identificados con los anhelos nacionales de preservación de las instituciones democráticas, salieron a las calles contra un país superado por la radicalización ideológica, las huelgas, el desorden social y la corrupción generalizada”, afirmó el presidente ultraderechista.

 

Durante su discurso, que duró poco más de tres minutos, el jefe de Estado brasileño señaló también que, en 1822, “Brasil le dijo al mundo que nunca más volvería a aceptar ser sumiso”.

Además, recordó el apoyo brindado por el Ejército brasileño en la Segunda Guerra Mundial. “La Fuerza Expedicionaria Brasileña fue a Europa para ayudar al mundo a derrotar al nazismo y al fascismo”, dijo.

Ese mismo día, mientras se conmemoraba la independencia del país, miles de personas protagonizaron masivos cacerolazos en diferentes ciudades para exigir la renuncia de Bolsonaro. Las protestas más multitudinarias se registraron en Belo Horizonte y Río de Janeiro, en el sureste de Brasil.

En medio de cacerolazos, los indignados gritaron consignas, como “Fuera Bolsonaro”, acusando al presidente de ser un “fascista” y un “corrupto”. De igual modo, criticaron la gestión del Ejecutivo nacional de la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, que, hasta ahora, ha afectado en Brasil a cerca de 4 148 000 personas y ha provocado que 127 000 pierdan la vida.

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