• El príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, en una reunión en el Palacio de Diriyah en Riad (capital), 9 de diciembre de 2018. (Foto: SPA)
Publicada: viernes, 14 de diciembre de 2018 18:39
Actualizada: viernes, 14 de diciembre de 2018 19:03

El príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, planea una reunión con el primer ministro israelí que creará un “cambio radical” y que presentará Donald Trump.

Bin Salman está “considerando seriamente” la posibilidad de organizar una reunión con el premier del régimen israelí, Benjamín Netanyahu, que podría provocar un “cambio radical” al estilo de Camp David. Haría de anfitrión el presidente de EE.UU., Donald Trump, según informaron ayer jueves fuentes saudíes cercanas a las discusiones al portal Middle East Eye (MEE).

El gobernante de facto saudí ha pedido al equipo de emergencia que creó para hacer frente a las consecuencias del asesinato del periodista Jamal Khashoggi —cometido el 2 de octubre en el consulado saudí de Estambul (Turquía)— que analice la idea, aseguran los informantes.

“Muhamad bin Salman ha pedido a su equipo de trabajo que estudie esta propuesta y ha insinuado que la idea le gusta”, ha afirmado un funcionario saudí al medio electrónico.

Muhamad bin Salman (príncipe heredero saudí) ha pedido a su equipo de trabajo que estudie esta propuesta y ha insinuado que la idea le gusta”, ha afirmado un funcionario saudí sobre una posible reunión del príncipe en EE.UU. con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

 

Según MEE, el plan es presentar al heredero, al que se acusa de estar involucrado en el asesinato de Khashoggi, como un pacificador árabe innovador, según el modelo del presidente egipcio Anwar Sadat (1970-1981).

El encuentro del príncipe saudí con el premier israelí incluiría un apretón de manos público como el que se dieron en 1978 en Camp David (EE.UU.) Sadat y el entonces primer ministro israelí Menachem Begin (1977-1983).

Al firmar lo que se presentó como un acuerdo de paz entre Egipto e Israel, Sadat sembró la semilla de la normalización de lazos con el régimen de ocupación, algo muy criticado en el mundo islámico. 

Sin embargo, el príncipe opina que solo la oportunidad de hacerse fotografías tendría la importancia suficiente como para influir en el Senado estadounidense, que el jueves aprobó una resolución en la que se señala a Bin Salman como responsable del asesinato de Khashoggi.

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