• El príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, (izq.) en Manama, Baréin, noviembre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 12 de diciembre de 2018 9:55
Actualizada: miércoles, 12 de diciembre de 2018 14:38

El príncipe heredero saudí admite la incapacidad de Riad para atraer inversiones extranjeras para su ambicioso proyecto ‘Neom’ tras el escándalo Khashoggi.

En una reciente reunión con una delegación comercial, el gobernante de facto de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman, admitió las secuelas negativas del escándalo del asesinato del periodista opositor saudí Jamal Khashoggi y dijo que el caso ha dificultado la atracción de la inversión extranjera en el proyecto “Neom”.

“Nadie invertirá en el proyecto por años”, dijo Bin Salman, según recoge un informe publicado este miércoles por el diario británico Financial Times, que cita de manera anónima a un participante en la reunión.

En octubre de 2017, el heredero de la corona saudí anunció el lanzamiento de un ambicioso proyecto —que requiere inversiones por un monte de 500 mil millones de dólares— de construir la megaciudad futurista totalmente automatizada de “Neom” en las zonas desérticas del noroeste del territorio saudí, extendiéndose además por partes de Egipto y Jordania.

El más grande y ambicioso proyecto del príncipe heredero saudí fue siempre considerado de “alto riesgo”, pero ahora enfrenta aún más problemas y desafíos por el asesinato de Khashoggi, acaecido el pasado 2 de octubre en el consulado de Riad en Estambul (Turquía), subraya Financial Times.

Nadie invertirá en el proyecto (Neom) por años”, dijo el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman.

 

Tras la muerte de Khashoggi, un crimen en el que están involucrados altos cargos saudíes, un gran número de empresas y comerciantes internacionales anunciaron su decisión para reconsiderar sus nexos con Riad, entre ellos se encontraban varios asesores del proyecto “Neom”, incluido el prominente arquitecto británico Norman Foster.

El 28 de noviembre, el portal estadounidense Bloomberg reportó que el caso del periodista del diario estadounidense The Washington Post, así como la detención de príncipes saudíes, acusados de corrupción, han suscitado una desconfianza entre los inversores internos y extranjeros en Arabia Saudí.

La monarquía saudí y su príncipe heredero se encuentran en una de sus peores crisis por el caso Khashoggi. Si bien el asesinato del periodista opositor no es el peor crimen cometido por Riad, el asunto ha recibido un eco internacional sin precedentes que ha obligado incluso a varios aliados occidentales del régimen de los Al Saud a tomar una postura crítica hacia los saudíes, salvando así su reputación.

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