• El presidente francés, Emmanuel Macron (dcha.), y la canciller alemana, Angela Merkel, reunidos en acto oficial en Bruselas, 17 de octubre de 2018. (Foto: AFP).
Publicada: sábado, 27 de octubre de 2018 17:28
Actualizada: domingo, 28 de octubre de 2018 4:39

Alemania y Francia han acordado mantener “una posición coordinada europea” para imponer sanciones a Arabia Saudí por el asesinato del periodista Khashoggi.

En una reunión mantenida este sábado en la ciudad turca de Estambul, antes del inicio de una cumbre sobre Siria, el presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, han abordado las próximas medidas europeas para castigar a los autores del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi.

Ambos dirigentes aseguraron que “para una próxima toma de posición no anunciarán nada sin haberse coordinado antes a nivel europeo”, ha comunicado el Palacio del Elíseo de Francia.

La cita de hoy se produce un día después de que el presidente galo calificara de ‘demagogia’ las peticiones de varios países, por ejemplo Alemania, de suspender las ventas de armas a Arabia Saudí, afirmando que armar a Riad no tiene nada que ver con el crimen cometido contra Khashoggi.

No hablaron sobre la demagogia, tuvieron una conversación relajada”, indican las fuentes de la presidencia francesa, sobre la reunión del presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, en la que acordaron “una posición coordinada europea” para imponer sanciones a Arabia Saudí por el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi.

 

“No hablaron sobre la demagogia, tuvieron una conversación relajada”, indican las fuentes de la presidencia francesa, sobre la reunión de Merkel y Macron.

Pese a las críticas de Francia, Merkel anunció el pasado domingo un veto a la venta de armas a Arabia Saudí hasta saber lo que realmente ocurrió con el asesinado periodista y pidió también a los socios de la Unión Europea (UE) que hicieran lo mismo.

Khashoggi, prominente columnista de Washington Post y crítico acérrimo de la monarquía de los Al Saud, desapareció el 2 de octubre en el consulado saudí en Estambul. En un principio, Riad aseguró que el periodista había abandonado la oficina consular, pero, finalmente, por las presiones internacionales reconoció su muerte, que no su asesinato, y explicó que murió de forma accidental durante una pelea. Más tarde, ante las evidencias palmarias, no le quedó más remedio que admitir que se trató de un asesinato premeditado.

Las versiones de Arabia Saudí no han logrado persuadir a la comunidad internacional ni a sus aliados europeos, que insisten en que se aclare qué es lo que pasó con Khashoggi. Varios organismos pro derechos humanos y muchos analistas han denunciado que el reino árabe, con sus tejemanejes, contradicciones y mentiras, intenta ocultar el papel desempeñado por el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, en la escandalosa muerte del periodista.

Difícil de olvidar es su responsabilidad en la agresión saudí a Yemen —y por tanto en la muerte de miles de personas y de una crisis humanitaria sin precedentes— y su actuación tras las bambalinas en el “secuestro” en 2017 del premier libanés, Saad Hariri.

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