• El príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman, en Túnez, 27 de noviembre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 28 de noviembre de 2018 6:51

El asesinato de Khashoggi y la detención de príncipes saudíes, acusados de corrupción, han suscitado una desconfianza entre los inversores en Arabia Saudí.

Desde que decenas de miembros de la realeza saudí e importantes hombres de negocios fueron detenidos en noviembre de 2017, por orden directa del príncipe heredero, Muhamad bin Salman, como parte de una ofensiva contra la corrupción en busca de fomentar una reforma estructural en el modelo económico, un creciente número de saudíes millonarios han tratado de sacar dinero del reino o elaborado planes para irse del país, según informó el martes el medio estadounidense Bloomberg.

Los saudíes que se quedaron, en su mayoría, están guardando su efectivo en lugar de aumentar las inversiones en el reino, lo que implica mayores contratiempos a los planes de Bin Salman de atraer inversiones tanto locales como extranjeras.

A esto se suma el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, ocurrido el pasado 2 de octubre en el consolado saudí en Estambul (Turquía), que ha intensificado aún más las tendencias de que el capital privado dé la espalda a Riad, recoge Bloomberg.

Todas las pesquisas realizadas por autoridades turcas y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, afirman contar con grabaciones, las cuales corroboran que la orden para asesinar a Khashoggi vino directamente de Bin Salman.

 

Estas circunstancias han hecho perder la confianza de las élites locales en las autoridades de Riad llevándoles a resguardar sus capitales, lo que podría arruinar las reformas más fundamentales y pretendidas de Bin Salman.

Este modelo económico impulsado por el príncipe heredero estaría construyendo un sector privado capaz de reemplazar los ingresos petroleros del Estado como el principal motor del crecimiento, pero a todo esto, añade el medio, la inquietud entre los capitalistas locales se ha extendido a sus contrapartes extranjeras, quienes también están rechazando en gran medida el proyecto de Bin Salman.

Se estima que las salidas totales de capital aumentarán un 13 por ciento este año a 90 000 millones de dólares, aproximadamente un 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), en comparación con 2017, conforme detalla Bloomberg citando a JPMorgan Chase & Co.

Otra incertidumbre añadida a las ya existentes preocupaciones entre los inversionistas para invertir en Arabia Saudí es el papel de Bin Salman en la agresión saudí a Yemen, lo que conlleva la muerte de miles de civiles y niños y la peor crisis humanitaria del mundo, y el “secuestro” del premier libanés, Saad Hariri, en 2017.

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