“Una (eventual) guerra entre Arabia Saudí e Irán no beneficiaría a ninguna de las partes”, indicó el jueves el príncipe saudí, ex jefe de inteligencia de Arabia Saudí.
La tensión entre Irán y Arabia Saudí se agudizó después de que este último país rompiera sus relaciones diplomáticas y comerciales con el país persa debido a las protestas celebradas frente a las sedes diplomáticas saudíes en Teherán (capital) y Mashad (noreste) en reacción a la ejecución del prominente clérigo chií el sheij Nimr Baqer al-Nimr por orden de los Al Saud.
Las autoridades persas han llamado en reiteradas ocasiones a Riad a actuar con lógica y normalizar sus lazos con Irán, sobre todo, en la delicada situación que vive el Oriente Medio.
El domingo, el subcomandante del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI), el general de brigada Husein Salami, criticó la actitud hostil y provocadora de Arabia Saudí hacia Irán y lamentó el negativo papel de Riad en la región en los últimos años.
Al ser preguntado sobre la respuesta de Irán ante una eventual amenaza militar de Arabia Saudí, Salami aseguró que prefería no tocar ese tema, ya que, en su opinión, le parecía ridículo hablar sobre ellos, y se limitó a recordar la ineficacia del Ejército saudí, armado hasta los dientes, en su agresión bélica a Yemen.
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