Mohamad al-Bujaiti, alto dirigente del movimiento popular yemení Ansarolá, ha declaró este sábado en una entrevista con la agencia rusa RT que, si Riad no satisface las demandas de Yemen para alcanzar un acuerdo de paz, ello implicará que la capacidad de decisión habrá pasado íntegramente a manos de estadounidenses e israelíes, dejando a Arabia Saudí sin margen de maniobra.
“Detener la agresión contra Yemen redunda en el propio interés de Riad”, ha subrayado el dirigente yemení.
Al-Bujaiti ha enfatizado que Ansarolá no mantiene una postura enemiga hacia ningún país árabe, incluida Arabia Saudí. No obstante, ha advertido de que la parte saudí debe poner fin al bloqueo aéreo, marítimo y terrestre impuesto sobre el norte de Yemen desde 2015.
“La pelota está ahora en el tejado de Arabia Saudí. Mientras persistan la agresión y el bloqueo injusto contra Yemen —que ha causado graves daños a la población—, no se podrá hablar de paz”, ha subrayado el miembro de Ansarolá.
En otro pasaje de la entrevista, Al-Bujaiti ha precisado que el reciente entendimiento entre Teherán y Washington es completamente ajeno al proceso de pacificación en Yemen.
“En mi opinión, es probable que Arabia Saudí haya perdido realmente la iniciativa en el expediente de Yemen”, ha agregado.
En efecto, el memorando, alcanzado casi 110 días después de la fallida apuesta militar conjunta de Estados Unidos e Israel, representa un rechazo contundente de ese enfoque, al priorizar Washington, en la práctica, la estabilidad estratégica y las consideraciones económicas por encima de las exigencias israelíes. Una de sus principales cláusulas establece el alto el fuego en todos los frentes, incluido Líbano.
La coalición árabe liderada por Arabia Saudí lanzó una operación militar contra Yemen el 26 de marzo de 2015. El pretexto de la coalición para lanzar sus ataques fue apoyar al ejército afiliado al gobierno yemení dimitido y recuperar las regiones y provincias del norte de manos de Ansarolá, lo cual fracasó. Actualmente, este movimiento popular controla la mayor parte de las provincias centrales y septentrionales de Yemen, incluida Saná.
Los ataques de la coalición árabe habían causado la muerte de más de 377 personas hasta finales de 2021 y, según informes de la ONU, provocaron daños por valor de unos 126 000 millones de dólares a la economía yemení, dejando al 80 % de los 35 millones de habitantes de Yemen dependiendo de la ayuda humanitaria.
ncl
