• Dolientes participan en el inicio de las ceremonias fúnebres del Líder mártir de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en Teherán, (Irán), 4 de julio de 2026. (Foto: AP)
Publicada: sábado, 4 de julio de 2026 13:19

Analistas sionistas se muestran atemorizados y enfurecidos ante la multitudinaria participación popular en el funeral del Líder mártir de Irán.

Las figuras vinculadas al think tank sionista Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD, por sus siglas en inglés) no lograron ocultar su indignación y preocupación ante la participación de millones de personas en las ceremonias fúnebres del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.

Incapaces de silenciar un acontecimiento de tal magnitud y proyección internacional, recurrieron a descalificar e insultar al pueblo iraní.

La FDD, que es un centro de estudios estadounidense que forma parte del entramado del lobby israelí, y cuyos analistas son considerados exponentes del pensamiento sionista en el ámbito de los think tanks se caracteriza por dos rasgos fundamentales.

El primero es su marcada hostilidad hacia Irán, hasta el punto de presentar sistemáticamente al país como un Estado prácticamente derrotado, al que —según sus análisis— solo le faltaría un último golpe para colapsar definitivamente. Esta interpretación, alejada de la realidad sobre el terreno, ha sido promovida durante años por los analistas sionistas de la FDD ante las autoridades estadounidenses.

 

El segundo rasgo es que, pese al carácter poco realista de estos análisis, la FDD, como parte del proyecto del lobby israelí, ejerce una influencia significativa sobre los responsables de la toma de decisiones en Washington.

Los principales representantes de este centro de estudios reaccionaron con dureza ante la sucesión de ceremonias de despedida del Líder mártir de la Revolución Islámica y no pudieron ocultar su inquietud por la magnitud de la movilización popular. Como respuesta, optaron por descalificar al pueblo iraní debido a su masiva participación en los actos fúnebres.

Mark Dubowitz, director de la FDD y uno de los más firmes defensores de las sanciones y de la presión militar contra Irán, escribió tras confirmarse la asistencia de millones de iraníes al funeral: “Aunque participaran 20 millones de personas, eso no significaría que haya 20 millones de partidarios. Entre 15 y 20 millones de iraníes dependen directa o indirectamente del régimen”.

Incapaz de ocultar la realidad de la participación multitudinaria, Dubowitz intentó sostener que incluso quienes acudieron a las ceremonias no respaldan a la República Islámica. Para dar credibilidad a esta afirmación recurrió al ya desgastado argumento de la “asistencia obligatoria”.

Se trata de una narrativa que carece de aceptación dentro de Irán y cuyo objetivo parece ser doble: por un lado, aliviar la presión psicológica sobre la sociedad israelí y, por otro, convencer a los responsables políticos estadounidenses de que la República Islámica carece de apoyo popular.

Por su parte, Richard Goldberg, uno de los principales miembros de la FDD y exintegrante del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos durante el primer mandato de Donald Trump, escribió en reacción a las ceremonias: “Todo aquel que llore por [el ayatolá] Jamenei está loco. Asistir a su funeral constituye un punto débil para quienes participaron. Las tarjetas de condolencias de las Naciones Unidas recuerdan por qué debemos dejar de financiar a esa organización”.

Goldberg ni siquiera intentó disimular su frustración, como hizo Dubowitz recurriendo a viejos argumentos. Abiertamente insultó tanto al pueblo iraní como a los organismos internacionales por haber participado o expresado sus condolencias durante las ceremonias del Líder mártir, consciente de que ningún argumento, campaña mediática o acción práctica podía minimizar la magnitud de la asistencia.

Miad Maleki, exdirector ejecutivo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y otro de los integrantes de la FDD, afirmó: “Lo que realmente vemos en este funeral de una semana no es confianza. La República Islámica sabe que ha perdido gran parte de su legitimidad interna. El régimen intenta proyectar imágenes de unidad popular para reducir su crisis de legitimidad en el ámbito interno y su aislamiento internacional”.

Maleki sostiene que Irán ha quedado devastado y manifiesta claramente su malestar por la presencia de dirigentes de diversos países que viajaron para rendir homenaje al Líder mártir de Irán.

Sin embargo, la participación de millones de personas en esta serie de ceremonias constituye, sin duda, una muestra de la legitimidad interna de la República Islámica. Además, desde hace más de cuatro meses, los ciudadanos han salido a las calles en distintas ciudades del país para expresar su respaldo al sistema político.

Pese a ello, Maleki intenta presentar esa realidad como una prueba de falta de legitimidad, sin aportar argumentos sólidos ni evidencias sobre el terreno.

Este tipo de narrativas surge porque Estados Unidos e Israel no lograron imponer un relato de victoria —ni siquiera entre los propios sectores sionistas— tras el asesinato del Líder mártir de la Revolución Islámica.

Ahora observan con preocupación el impacto interno e internacional de las ceremonias fúnebres y constatan que carecen de instrumentos eficaces para impedirlo. Como consecuencia, han terminado exteriorizando públicamente su frustración e indignación.

El diario israelí Yedioth Ahronoth escribió que la participación de millones de personas en las exequias del Líder mártir de Irán constituyó una demostración de poder y “una espina clavada en el ojo” de Estados Unidos.

hnb