Fadel Al-Sharqi, miembro del buró político del movimiento de Resistencia Ansarolá de Yemen, ha calificado al Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, de “un líder político, un símbolo religioso, una autoridad espiritual y un líder excepcional”, según ha citado este sábado la agencia de noticias local Al-Masirah en un informe.
“Transformó Irán de un estado dependiente en una importante potencia regional y estableció un modelo civilizatorio islámico único en la era moderna”, ha subrayado.
Al-Sharqi ha destacado que el ayatolá Jamenei fue un símbolo de firmeza en los corazones de los iraníes y del pueblo libre de la nación, y que condujo a Irán al grupo de países avanzados y civilizados, logrando hazañas extraordinarias que lo convirtieron en un país importante que no debe subestimarse en muchos ámbitos, sobre todo en los ámbitos militar y de seguridad.
El miembro de Ansarolá ha explicado que el Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano, “Hezbolá, bajo el liderazgo del gran mártir (el Líder de Irán), se transformó de un simple grupo local en la fuerza militar y política más poderosa del Líbano y la región, convirtiéndose en la punta de lanza en la lucha contra la ocupación israelí”. “Lideró la yihad y la resistencia hasta la liberación total en junio de 2000”, agregó.
“Asimismo, durante su mandato, Irán brindó su apoyo a los movimientos de Resistencia palestinos, proporcionándoles armas, dinero y entrenamiento, lo que les permitió librar batallas de liberación y enfrentarse a la entidad de ocupación israelí”, ha aseverado.
Ha señalado que “la batalla de la Tormenta de Al-Aqsa, que destrozó el mito del ejército invencible, fue fruto de este apoyo que se mantuvo durante décadas bajo el liderazgo del gran Imam Jamenei”.
Según el informe de Al-Masirah, la fortaleza de la personalidad del ayatolá Jamenei se evidencia en su firmeza y capacidad para mantenerse inquebrantable y resiliente frente a las conspiraciones y amenazas que han tenido como objetivo la Revolución Islámica desde su inicio en 1979, ya que la República Islámica ha emergido de cada etapa de confrontación más resiliente y más comprometida con sus objetivos.
El medio yemení ha resaltado que así como el pueblo iraní y los pueblos de la región amaban a este gran líder, los yemeníes no fueron la excepción. El mártir Seyed Ali Jamenei, ocupa un lugar especial en el corazón de los yemeníes. Su voz resonó con fuerza contra la alianza de agresión saudí-estadounidense lanzada contra Yemen el 26 de marzo de 2015, cuyas repercusiones perduran hasta hoy. Hizo hincapié en que Arabia Saudí cometió un grave error con su agresión contra Yemen, sentando un mal precedente en la región, al confiar el liderazgo del país a ‘jóvenes inexpertos’, donde “la barbarie prevaleció sobre la racionalidad”.
En los primeros instantes de la agresión saudí contra Yemen, el Líder mártir afirmó que las consecuencias de dicha agresión se volverían en contra de Arabia Saudí y que el pueblo yemení saldría victorioso, tal como sucedió. Los yemeníes triunfaron sobre la barbarie saudí, y el ayatolá Jamenei triunfó gracias a sus valores, su moral y su gran prestigio, convirtiéndose en una figura querida por el pueblo yemení.
Por su parte, el líder del movimiento Ansarolá de Yemen, Sayed Abdulmalik al-Houthi, describe al ayatolá Jamenei como un gran y divino erudito, y subraya que el líder de la Revolución Islámica en Irán se oponía a la hegemonía y al control sionista, y era partidario de la causa palestina y defensor de los pueblos de la región.
Al-Houthi cree que el martirio del Líder de Irán representa una verdadera pérdida para el mundo islámico, y subraya que los enemigos estadounidenses e israelíes de la nación cometieron este crimen atroz para deshacerse del importante papel que desempeñó el ayatolá Jamenei al enfrentarse a su tiranía y frustrar sus conspiraciones.
El ayatolá Seyed Ali Jamenei fue asesinado el 28 de febrero durante un bombardeo estadounidense-israelí contra su residencia, en el que también perdieron la vida otros miembros de su familia; el mismo día en que cayeron mártires otros altos funcionarios del país.
La ceremonia fúnebre del Líder mártir, que según previsiones congregará a entre 15 y 20 millones de dolientes, inició el viernes con la presencia de delegaciones de diferentes países que se personaron en la capilla ardiente en el recinto de la Gran Mosalá de Teherán, para expresar sus respetos al Líder mártir.
Las ceremonias de despedida continuarán el sábado y el domingo, antes de una procesión fúnebre que recorrerá Teherán el lunes. Posteriormente se celebrarán nuevos ritos en la ciudad santa de Qom, seguidos de ceremonias en Irak, antes de la inhumación en la sagrada ciudad iraní de Mashad el 9 de julio.
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