• El vicecanciller iraní, Kazem Qaribabadi, durante una reunión con 25 embajadores y encargados de negocios europeos, 22 de julio de 2026.
Publicada: miércoles, 19 de agosto de 2026 2:39

Un diplomático iraní ha subrayado que la nación de Irán se mantiene firme ante las imposiciones y amenazas, y rechaza cualquier acto de injerencia extranjera en el país.

Con motivo del 73.º aniversario del golpe de Estado de 1953, el vicecanciller de Irán para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Qaribabadi, ha afirmado la madrugada de este miércoles, hora local, en su cuenta de X que el golpe constituyó una intervención directa de Estados Unidos y el Reino Unido en la voluntad del pueblo iraní y en su derecho a determinar su propio destino.

Al declarar que “esta fecha no puede ni ser blanqueada ni olvidada”, ha puntualizado que “la injerencia extranjera en el destino de una nación, sea cual sea su nombre, constituye colonialismo y una violación del derecho del pueblo a la soberanía”.

Además, ha asegurado que “un país que entregue a un extranjero el control de su propio destino pagará un precio muy alto” y ha señalado que esta verdad no cambia, aunque pasen las generaciones.

“El Irán de hoy determina su propio destino; nuestro pueblo no retrocede ante la presión y, frente a la imposición y las amenazas, se mantiene aún más firme”, ha subrayado.

¿Qué fue el golpe de Estado de 1953?

Hace siete décadas, Estados Unidos y el Reino Unido dieron un golpe de Estado contra el primer gobierno democráticamente electo de Irán, dirigido por Mohamad Mosadeq.

Irán recuerda este miércoles el 73.º aniversario del golpe de Estado ocurrido el 19 de agosto de 1953, un plan conjunto del Reino Unido y Estados Unidos para sacar del poder a Mosadeq, una figura muy popular en Irán, pero muy odiada en Occidente, sobre todo, en Londres, debido a su histórica decisión de nacionalizar la industria petrolera iraní.

El golpe de Estado, conocido como la ‘Operación Ajax’ en los archivos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés), restauró en el poder al último monarca de Irán, Mohamadreza Pahlavi, y terminó con la muerte de decenas de ciudadanos iraníes.

arz/hnb