“Arabia Saudí no tiene una postura imparcial en la actual crisis yemení”, ha deplorado Mohamad Abdel Salam, portavoz de Ansarolá, en reacción a la intención del fugitivo presidente yemení, Abdu Rabu Mansur Hadi, de trasladar los diálogos nacionales de Saná (capital yemení) a Riad, capital saudí.
“Ansarolá solo tomará parte en las conversaciones cuya fecha y lugar hayan sido determinados por los propios yemeníes”, ha dejado en claro.
El secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG-integrado por los países árabes ribereños del Golfo Pérsico), Abd Latif al-Ziani, ha anunciado este martes que los ministros de Asuntos Exteriores del bloque se reunirán el próximo jueves para abordar los avatares en la región, especialmente la crisis de Yemen.
Por otro lado, el ministro del Interior del gabinete de Mansur Hadi, Jalal al-Rowaishan, se ha sumado la jornada de hoy al dimitido mandatario y su ministro de Defensa, Mahmud al-Subaihi, al escapar de Saná y dirigirse a Adén, en el sur del país árabe.
La Casa Blanca y sus aliados árabes están preocupados por la creciente influencia de Ansarolá en Yemen, que se opone a la iniciativa del CCG para dividir Yemen en seis regiones federales, y la considera un complot para desintegrar el país.
Tras el fracaso de sus esfuerzos por obstaculizar las medidas de Ansarolá destinadas a llenar el vacío de poder en Yemen, Washington y los Estados árabes traman desde Adén conspiraciones contra este movimiento, que goza del respaldo de la mayoría de los yemeníes.
Varios medios árabes como la página Web emiratí Hournews han revelado que el régimen de Al Saud ha suministrado armas sofisticadas a los grupos opositores de Ansarolá en la provincia de Marib, a 173 km al este de Saná.
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