• El presidente de Siria, Bashar al-Asad, entra en la mezquita de Saad bin Moaz, Damasco, 28 de octubre de 2020. (Foto: @Presidency_Sy)
Publicada: jueves, 29 de octubre de 2020 7:32
Actualizada: jueves, 29 de octubre de 2020 10:44

El presidente de Siria, Bashar al-Asad, participa en un acto para conmemorar el natalicio del Profeta de Islam (P) donde condenan la islamofobia, que impulsa Francia.

En una de sus escasas apariciones públicas, Al-Asad asistió la noche del miércoles a la mezquita de Saad bin Moaz, de la ciudad de Damasco (la capital), para participar en la ceremonia por el aniversario del Profeta del Islam, el Hazrat Muhamad (la paz sea con él).

En el acto, el ministro de Asuntos Religiosos de Siria, Muhamad Abdulsatar Sayed, repudió la publicación de las caricaturas insultantes contra el Profeta del Islam en la revista satírica gala Charlie Hebdo y el apoyo del presidente galo, Emmanuel Macron, a esa difusión blasfema.

“Insultar al Profeta significa insultar a dos mil millones de musulmanes en todo el mundo”, lamentó el funcionario sirio, para después resaltar que ni el extremismo ni el wahabismo representan al Islam.

El ministro sirio reaccionó, de este modo, a los polémicos comentarios del presidente francés, Emmanuel Macron, quien dijo la semana pasada que no iba a “renunciar a la publicación de las caricaturas” del Profeta del Islam, puesto que, si lo hiciera, iría en contra de lo que él entiende por “libertad de expresión”. 

 

Abdulsatar Sayed, no obstante, señaló que Siria rechaza que el Islam se transforme en un “producto en el mercado de las subastas políticas baratas entre Macron y (el presidente turco, Recep Tayyip) Erdogan”, en alusión a las recientes disputas por sus posturas sobre las caricaturas de Charlie Hebdo.

La aparición pública de Al-Asad en esta ceremonia coincide con una ola de repudios y protestas en el mundo musulmán por la reciente publicación de las controvertidas caricaturas del Profeta del Islam y la hostilidad de las autoridades galas hacia el Islam. 

Además, se han multiplicado, en los últimos días, las condenas y los rechazos en las redes sociales contra Macron, así como las llamadas a boicotear productos franceses.

Los pueblos y los gobiernos de varios países islámicos han denunciado que la libertad de expresión no implica, en absoluto, lanzar “insultos a los valores del Islam y las creencias de los musulmanes”, y han advertido a las autoridades galas de que están contribuyendo a la “incitación del odio” en el país europeo.

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