Durante un encuentro en Damasco, capital siria, con el enviado especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Siria, Staffan de Mistura, el canciller sirio ha reafirmado que “el Gobierno (sirio) está comprometido con la continuación del diálogo entre sirios sin condiciones previas”, ha informado la agencia oficial siria de noticias SANA.
El canciller sirio, Walid al-Moalem, ha reafirmado que “el Gobierno (sirio) está comprometido con la continuación del diálogo entre sirios sin condiciones previas”.
La ciudad suiza de Ginebra acogerá el próximo 25 de febrero la nueva ronda de conversaciones entre el Gobierno sirio y sus adversarios. El emisario de la ONU, al anunciar un “receso temporal” en la primera ronda de estas negociaciones el pasado 3 de enero, admitió que “aun faltan muchos trabajos por hacer”.
En esta línea, el titular sirio ha subrayado que la “seriedad y fiabilidad” de la delegación gubernamental en Ginebra (Suiza) quedaron demostradas con sus esfuerzos para resolver la crisis que atraviesa el país.
De igual modo, ha destacado los esfuerzos realizados por el Ejecutivo sirio para proteger a sus ciudadanos y facilitar la entrega de ayuda humanitaria a los sirios en las zonas controladas por los grupos terroristas.
El jefe de la Diplomacia siria también ha reclamado el fin de las “medidas unilaterales injustas” de EE.UU. y la Unión Europea (UE) contra Damasco, que “contribuyen en gran medida al aumento del sufrimiento del pueblo sirio”.
A su vez, De Mistura ha citado la importancia de distribuir ayuda humanitaria en las zonas “asediadas” sin ninguna obstrucción.
El enviado de la ONU llegó la noche del lunes a Siria, en una visita de un día, para impulsar el estancado proceso de paz, así como para promover la tregua en el plazo de una semana que sugirieron Rusia y EE.UU. en el marco de una conferencia del Grupo Internacional de Apoyo a Siria (ISSG, por sus siglas en inglés) celebrada el pasado jueves en la ciudad alemana de Múnich.
Desde su comienzo en marzo de 2011, la crisis siria se ha cobrado ya la vida de al menos 260.000 personas, en su mayoría civiles, según estadísticas del opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) con sede en Londres, capital británica.
mjs/anz/rba
