Los países del G7 han advertido de “enormes consecuencias” de una posible invasión de Rusia a Ucrania, ha manifestado este domingo la canciller británica, Liz Truss, tras una reunión con sus pares de este grupo en el Reino Unido.
En reacción, María Zajárova, la portavoz de la Cancillería rusa, ha criticado la posición de tales países occidentales en contra del país euroasiático, manifestando que la situación actual de Ucrania se debe a los comportamientos de dichas naciones.
“Los países del G7 invitaron a Rusia y Ucrania a volver a la mesa de negociaciones. Al hacerlo, [G7] admitió su incapacidad para asumir la responsabilidad de sus propios errores”, ha aclarado Zajárova mediante un mensaje emitido en Telegram.
Asimismo, ha hecho hincapié en que Rusia no debe sentarse a la mesa de negociaciones con Kiev, sino que el Gobierno central de Ucrania debe negociar con representantes de la región de Donbás, en el este de este país.
Además, ha enfatizado que los miembros del G7 avivan la tensión en Ucrania con interferir en los asuntos internos del país, no cooperar con Kiev para implementar el acuerdo de Minsk y responsabilizar a Rusia de los problemas que vive Ucrania.
Recientemente, Ucrania y sus aliados occidentales han denunciado que Rusia había desplegado tropas cerca de sus fronteras, acusándola de preparar un ataque para principios de 2022 contra Ucrania.
Por su parte, el Kremlin ha rechazado tales acusaciones y señala que Ucrania atiza las tensiones en la región con el fin de resolver “por la fuerza” el conflicto en Donbás.
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