El primer vicepresidente iraní, Mohamad Reza Aref, reafirmó el jueves que Teherán “nunca renunciará” al estrecho de Ormuz, describiendo esta vía marítima estratégica como una “propiedad” iraní, mientras el país persa avanzaba para facilitar el tránsito de buques chinos bajo protocolos de gestión iraníes para este estrecho.
“No renunciaremos al estrecho de Ormuz bajo ninguna circunstancia”, declaró, enfatizando que “el estrecho de Ormuz nos pertenece ante todo”.
Además, añadió que la estratégica vía marítima siempre ha sido propiedad absoluta del pueblo de Irán, “aunque durante algún tiempo no supimos aprovechar adecuadamente lo que nos pertenecía”.
Irán cerró el estrecho de Ormuz a los enemigos y sus aliados tras la agresión no provocada de Estados Unidos e Israel, iniciada a finales de febrero.
Las autoridades iraníes introdujeron controles mucho más estrictos el mes pasado después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara un bloqueo dirigido contra buques y puertos iraníes.
Teherán afirma que estas medidas violan los términos de un alto el fuego mediado por Pakistán, que entró en vigor el 8 de abril y que posteriormente fue prorrogado de forma unilateral por Washington.
La República Islámica insiste en que no reabrirá el estrecho de Ormuz —por el que transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas— a menos que se levante el bloqueo ilegal y la guerra llegue a un fin permanente.
Informes de medios iraníes publicados el jueves señalaron que se han establecido arreglos para facilitar el paso de buques chinos a través del estrecho de Ormuz, lo que refleja los profundos lazos y la asociación estratégica entre Teherán y Pekín, tras consultas entre el ministro de Asuntos Exteriores chino y el embajador de China en Irán.
Según informó la agencia de noticias iraní Tasnim, finalmente se acordó que varios buques chinos solicitados por Pekín serían autorizados a transitar por la vía marítima tras alcanzarse un entendimiento sobre los protocolos de gestión iraníes del estrecho, señalando además que el tránsito comenzó la noche del miércoles.
La guerra contra Irán ha generado críticas generalizadas dentro de Estados Unidos, mientras la población estadounidense continúa sufriendo el aumento de los precios de la energía impulsado por el firme control de Irán sobre las rutas marítimas en el Golfo Pérsico.
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La agresión estadounidense-israelí ha impulsado a Irán a dejar de lado su histórica vacilación diplomática y su reticencia en torno a sus derechos en el estrecho de Ormuz, haciendo valer plenamente su autoridad soberana conforme a la disposición de las 12 millas náuticas (19,31 kilómetros) de aguas territoriales del derecho internacional para administrar, regular y controlar el tráfico a través del estrecho.
El estrecho de Ormuz tiene 21 millas náuticas (33,79 kilómetros) de ancho en su punto más angosto. Conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que Irán ha firmado pero no ratificado, los Estados ribereños pueden reclamar aguas territoriales que se extienden hasta 12 millas náuticas desde sus costas.
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