“No hay solución militar para los problemas que conciernen a Irán. Irán se mantiene firme ante las amenazas y no se doblega. Lo han visto y experimentado en carne propia; libraron una guerra de 40 días contra nosotros y vieron las consecuencias. Irán resiste la presión”, declaró el jueves Seyed Abás Araqchi a la prensa al margen de la cumbre de los ministros de Exteriores de los BRICS celebrada en Nueva Delhi, capital india.
Se refería al reciente ataque no provocado de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, ocurrido entre el 28 de febrero y el 8 de abril, que fue respondido con una represalia decisiva y exitosa por parte del país.
El jefe de la Diplomacia persa menospreció las amenazas emitidas por diversos funcionarios estadounidenses e israelíes contra el país, enfatizando que la República Islámica está acostumbrada a las amenazas.
“Llevan mucho tiempo repitiéndolas [amenazas] de diversas formas. Pero ellos mismos saben que no han logrado nada, ni lograrán nada, con estas amenazas ni siquiera con la guerra que han iniciado”, dijo, enfatizando que los adversarios pueden poner a Teherán a prueba y librar una nueva guerra, pero no lograrían nada salvo derrotas.
Al mismo tiempo, Araqchi hizo hincapié en que “quienes se dirijan a Irán con respeto recibirán el mismo trato”. “Espero que abandonen esta retórica y se inclinen por la lógica, aunque hay pocas esperanzas de que recurran a la razón. Pero deben saber que la solución a diversos problemas debe buscarse fuera del campo de batalla, porque por ese camino no lograrán ningún resultado”, sostuvo.
Irán ha recuperado prestigio tras la guerra
En otra parte de sus declaraciones, el máximo diplomático destacó que la posición de Irán en la región se ha fortalecido tras su victoria frente a los agresores.
“Ahora, todos los países reconocen que la República Islámica fue la vencedora en esta guerra y logró impedir que sus enemigos alcanzaran sus objetivos, al tiempo que imponía su propia voluntad”, afirmó, diciendo que de ahora a delante, Irán debe ser visto como “una potencia y un actor capaz de enfrentarse a las mayores potencias”.
“De hecho, esta guerra se ha convertido en un punto de inflexión en nuestra región. Ha elevado considerablemente la posición de la República Islámica, y ahora es el momento de que la República Islámica consolide su posición y demuestre aún más su papel en la región”, apostilló.
EAU no puede presentarse como víctima
Criticó a los representantes de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) por intentar presentar a su país como víctimas en el reciente conflicto. “Durante esta guerra, los EAU estuvieron al lado de Estados Unidos y no pueden presentarse como víctimas ni afirmar que su territorio fue atacado”, recalcó Araqchi.
Los agresores hicieron un uso extensivo de las bases, el personal y el equipo militar estadounidenses estacionados en los Estados ribereños del Golfo Pérsico, incluidos los EAU, Catar, Baréin, Kuwait y Arabia Saudí, así como Jordania, para llevar a cabo ataques contra Irán. En respuesta, Irán lanzó al menos 100 oleadas de ataques de represalia contra objetivos estratégicos estadounidenses e israelíes en esos países y en los territorios ocupados.
La República Islámica ha advertido repetidamente a los Estados que apoyan a los atacantes que no permitan que su territorio siga utilizándose como base para tal agresión ilegal. También ha señalado que albergar activos y personal militar pertenecientes a sus adversarios y facilitar ataques contra el país ha generado inseguridad en esos Estados en lugar de servir a sus intereses.
“Existe información de inteligencia precisa, admisiones de funcionarios estadounidenses y documentos completamente claros que demuestran que los EAU pusieron sus bases a disposición de Estados Unidos durante esta agresión para que se pudieran llevar a cabo operaciones contra Irán. Les proporcionaron su espacio aéreo y territorio, cedieron otras bases y ofrecieron servicios a las fuerzas estadounidenses”, declaró el canciller persa, recordando que Irán, atacó, en represalia, “únicamente objetivos estadounidenses en territorio emiratí”.
El ministro de Exteriores abogó por un enfoque regional diferente en materia de seguridad, urgiendo a los vecinos, incluidos los EAU, a cambiar su perspectiva hacia la República Islámica.
Para concluir, Araqchi subrayó la importancia de las relaciones entre países vecinos. “Nosotros y los EAU somos vecinos. Hemos convivido en el pasado y tendremos que seguir haciéndolo en el futuro”, sostuvo, señalando que los vecinos deberían “ver la seguridad en la cooperación mutua, no en la cooperación con países extranjeros”.
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