En un encuentro celebrado este miércoles en Teherán con el representante especial del ministro de Exteriores de Corea del Sur, Chang Byung, el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, tras detallar los crímenes cometidos por Estados Unidos y régimen sionista contra Irán, ha enfatizado “la necesidad de que los países adopten una postura clara y firme en condena de esta agresión y los crímenes atroces cometidos contra el pueblo iraní”.
Araqchi, al señalar la agresión militar de Estados Unidos y el régimen sionista contra Irán como la causa y origen de la inseguridad actual en la región del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, ha destacado que “Irán, como estado ribereño del estrecho de Ormuz, ha adoptado medidas de acuerdo con el derecho internacional y sus leyes nacionales para proteger la seguridad y los intereses nacionales de Irán frente a la invasión y amenazas de Estados Unidos y el régimen sionista”.
En otra parte de sus declaraciones, el titular persa ha remarcado que “la responsabilidad de las consecuencias derivadas de esta situación recae sobre los agresores”.
Al subrayar la importancia de fortalecer las relaciones entre Irán y Corea del Sur, el funcionario iraní ha expresado “la disposición de la República Islámica para cooperar en este ámbito”.
Chang Byung, por su parte, ha considerado muy importante la mejora de las relaciones con Irán.
Tras decir su satisfacción por el cese al fuego, el funcionario coreano ha enunciado su esperanza de que, mediante el seguimiento del proceso diplomático, se logre un fin definitivo de la guerra y el restablecimiento de la paz y la estabilidad en la región.
EE.UU. e Israel lanzaron una guerra de agresión contra Irán el 28 de febrero de 2026, en la que cayeron mártires el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, altos comandantes militares, científicos nucleares de alto rango y civiles iraníes, incluidos niños y mujeres.
En respuesta, Irán lanzó una operación de represalia llamada “Verdadera Promesa 4”, en la que, en 100 oleadas de ataques, golpeó a Israel y a bases estadounidenses en países árabes del Golfo Pérsico. Estados Unidos se vio obligado a pedir una tregua de dos semanas para negociar, bajo la mediación de Pakistán.
La tregua dio lugar a una primera ronda de negociaciones, que terminaron sin avances, debido a exigencias excesivas y la violación del alto el fuego por parte de Estados Unidos al imponer un cerco naval a Irán y atacado embarcaciones del país persa.
Teherán respondió restringiendo el paso por Ormuz y avisando que no se volverá a sentar a negociar hasta que Estados Unidos levante el cerco marítimo.
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