• El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov.
Publicada: sábado, 23 de mayo de 2020 14:39

Rusia está a favor de extender el Tratado de Cielos Abiertos, pero considera “inaceptables” las demandas de EE.UU. para mantener su participación.

“Las condiciones que ha presentado Estados Unidos para mantener su participación en este tratado son absolutamente inaceptables [...] no tienen sentido, son infundadas”, dijo el viernes el vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov, precisando que su país “está listo para continuar las conversaciones”.

Las declaraciones de Riabkov se produjeron después de que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia recibiera la misma jornada una nota oficial de Estados Unidos avisando de la retirada de este país del Tratado de Cielos Abiertos, de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE): un pacto de control de armas en el que participan actualmente 34 países.

La víspera, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció su intención de sacar a su país de este pacto, suscrito con Rusia y una treintena de países, pues consideran que Moscú lo está violando, porque no permite que los Estados de la OSCE supervisen desde el aire sus ejercicios militares.

El diplomático ruso dijo que el anuncio de Trump fue una “sorpresa” y acusó a Washington de “sembrar discordia e incertidumbre entre sus propios aliados”, y que lo único que quiere es “que estemos atentos y luego marchemos en la dirección que señalan”.

Asimismo, Alexander Grushko, el otro viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, prometió el mismo viernes que su país continuará cumpliendo todos sus compromisos siempre que el tratado esté en vigencia.

 

Trump, tras anunciar la salida de su país de este acuerdo multilateral, el tercer acuerdo de control de armas que Trump decide abandonar desde que tomó el poder, añadió que existen “muy buenas posibilidades” de suscribir un nuevo tratado.

El Tratado de Cielos Abiertos, que entró en vigor en 2002,  tiene como integrantes a la mayoría de los países miembros de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y los autoriza a sobrevolar cualquier parte del territorio de otro Estado miembro y fotografiar desde el aire, con una resolución máxima de 30 centímetros. Esto permite a los observadores militares obtener imágenes de movimientos de tropas y buques en un vasto territorio, desde la ciudad canadiense de Vancouver hasta el puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso.

En agosto del año pasado, Estados Unidos también abandonó oficialmente el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), acusando a Rusia de haberlo violado al “desarrollar en secreto” armas que prohíbe el convenio. La decisión provocó amplias críticas de Rusia y otros países.

Moscú, en reacción, suspendió su participación en el INF, pero al mismo tiempo dejó claro que no desea implicarse en una nueva carrera armamentista. De hecho, mantiene sus propuestas de desarme y esperará a que la otra parte esté dispuesta a entablar conversaciones al respecto.

No obstante, Rusia avisó ya entonces que adoptará una serie de medidas de represalia, incluidas las militares, si Washington continúa retirándose unilateralmente de los acuerdos bilaterales que ha suscrito.

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