• El presidente ruso, Vladimir Putin (izda.), estrecha la mano a su par turco, Recep Tayyip Erdogan, en el Kremlin, Moscú, 10 de marzo de 2017.
Publicada: lunes, 21 de agosto de 2017 9:02

Existen cinco razones por la que Rusia necesita consolidar lazos bilaterales con Turquía, y al respecto, Moscú ya comenzado a establecer las bases de ella.

En los últimos años, las relaciones ruso-turcas han tenido sus más y menos, la más reciente se produjo en noviembre de 2015, cuando un avión turco derribó un bombardero Sujoi, modelo Su-24, de Rusia en Siria.

Desde entonces, ambos países han mejorado significativamente sus relaciones, sobre todo en lo que se refiere al sector energético, la lucha contra el terrorismo y la crisis de Siria, según afirmó el comentarista político y periodista Rostislav Ishchenko a la agencia de noticias rusa Sputnik, cuyo contenido se publicó el domingo.

“Rusia necesita a Turquía como un amigo y socio, no como un rival, y Moscú puede ganar muchas ventajas gracias a una alianza con Ankara”, señaló Ishchenko al medio ruso.

El analista subrayó que Moscú ya ha dado algunos pasos importantes para tender puentes hacia una alianza duradera con Ankara. Para ello, enumeró cinco razones que favorecerían a Rusia dicho reforzamiento bilateral.

Rusia necesita a Turquía como un amigo y socio, no como un rival, y Moscú puede ganar muchas ventajas gracias a una alianza con Ankara”, señala el comentarista político y periodista Rostislav Ishchenko a la agencia de noticias rusa Sputnik.

 

En primer lugar, la Marina rusa tendría un acceso estable al estrecho turco — el Bósforo y el Dardanelos —, que conecta el mar Negro con el mar Mediterráneo, aseguró Ishchenko.

Segundo, Turquía es una de las potencias más importantes de la región del mar Negro, precisó el comentarista para luego aclarar que una hipotética alianza ruso-turca garantizaría la seguridad y la estabilidad en dicha zona, incluso en Crimea.

“Tercero, una alianza con Turquía e Irán podría garantizar la estabilidad de Siria, una paz estable en la región y una presencia rusa en el Medio Oriente”, resaltó Ishchenko.

Además, la posible alianza disminuiría la influencia que ejerce la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y EE.UU. sobre Turquía en relación a Rusia, agregó como el cuarto motivo.

Por último, recalcó que Turquía tiene lazos culturales e históricos con la población turca que vive en el Cáucaso y Asia Central. Una alianza con Ankara ayudaría a Moscú a mejorar su influencia en un territorio que abarca desde el mar Caspio hasta Mongolia.

Moscú y Ankara se encuentran actualmente en la fase final de las conversaciones sobre la entrega del sistema de defensa antimisiles avanzado S-400 ruso a Turquía, lo cual es un ejemplo de tal acercamiento bilateral.

Del mismo modo, Rusia y Turquía firmaron en 2010 un acuerdo sobre la construcción de la central nuclear de Akkuyu en el sur de Turquía. El referido proyecto es el primero de una planta de energía nuclear del mundo que implementa el modelo de que un país lo construya, lo procesa y que a su vez sea propietario del mismo, aunque las instalaciones estén ubicadas fuera de su territorio. 

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