Coincidiendo con la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, la agencia Reuters publicó el miércoles un amplio informe sobre las dimensiones de la rivalidad entre Washington y Pekín en torno a Irán.
El informe sostiene que la administración Trump espera que Pekín pueda persuadir a Teherán de avanzar hacia un acuerdo con Washington, mientras que China no parece dispuesta a sacrificar sus relaciones estratégicas con la República Islámica.
Según la publicación, los analistas consideran que, aunque Xi Jinping podría aceptar alentar a las autoridades iraníes a regresar a la mesa de negociaciones, resulta poco probable que esté dispuesto a reducir el apoyo económico al principal socio de Pekín en Asia Occidental o a frenar las exportaciones de bienes de doble uso necesarios para la industria militar iraní.
Asimismo, el medio constata que el presidente Donald Trump también dispone de herramientas significativas para presionar a China, entre ellas la amenaza de imponer sanciones a grandes bancos chinos.
Sin embargo, el uso de estos instrumentos podría acarrear costes elevados e incluso difíciles de asumir para la economía de Estados Unidos.
En este contexto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha anunciado sanciones contra 12 personas y empresas, bajo la acusación de haber ayudado a las fuerzas armadas iraníes a obtener armamento y materiales utilizados en la fabricación de drones Shahed.
Ante la presión de EE.UU., Irán siempre cuenta con socios como China, país que forma parte de la estrategia de Teherán para equilibrar su posición geopolítica.
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