• Enfrentamientos entre activistas y fuerzas antidisturbios en Baréin.
Publicada: jueves, 14 de mayo de 2026 9:42

Un grupo opositor de Baréin ha denunciado que la presencia de bases militares de Estados Unidos en el país supone una amenaza directa para la seguridad nacional.

La Coalición Juvenil del 14 de Febrero ha afirmado que amplios sectores de la población rechazan la presencia militar estadounidense, al considerar que convierte al país en un objetivo potencial de ataques en la región.

El grupo opositor ha señalado que este rechazo social ayuda a explicar la simpatía de algunos sectores de la población hacia las recientes acciones de represalia de Irán contra objetivos vinculados a Estados Unidos en la región.

En un comunicado emitido el miércoles, la organización ha condenado además las recientes declaraciones del ministro del Interior de Bahréin contra Irán, y ha acusado al régimen de Manama de depender de potencias extranjeras y de seguir políticas que, según su visión, están condenadas al fracaso.

El ministro había acusado a Irán de interferir en los asuntos internos del país, alegando intentos de desestabilización desde la Revolución Islámica de 1979.

La coalición ha respondido que, aunque no apoya una escalada militar, la población bareiní considera que la presencia de fuerzas extranjeras en Asia Occidental constituye una amenaza para su propia seguridad.

 

Asimismo, ha rechazado las acusaciones de que los ciudadanos hayan celebrado ataques con misiles y drones iraníes, y ha explicado que cualquier apoyo expresado se debe a que dichos ataques habrían estado dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses.

El grupo opositor, que lleva el nombre de la revuelta de 2011 en Baréin, ha afirmado que incluso antes de la reciente escalada regional, la población ya se oponía a la normalización con Israel, a la presencia militar estadounidense y a cualquier alianza militar con potencias extranjeras.

También ha acusado al ministro del Interior de intentar distorsionar los principios del Islam chií en favor de Washington y el régimen de Tel Aviv, calificando esas acusaciones como un intento fallido de desacreditar al pueblo bahreiní.

La organización ha denunciado además que el régimen de Al Jalifa recurre a detenciones, demoliciones de viviendas, exilio forzado y desplazamientos para reprimir a la oposición y controlar a la población.

Finalmente, ha subrayado que el pueblo bareiní mantiene un fuerte vínculo con su país a pesar de décadas de represión, y ha afirmado que cuanto mayor es ese apego nacional, mayor es la distancia entre la sociedad y el gobierno.

El régimen de Al Jalifa, que desde hace años persigue a musulmanes chiíes y a activistas pro-democracia en Baréin, ha intensificado sus medidas represivas desde el inicio de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, el 28 de febrero.

Las autoridades bareiníes han calificado las operaciones con misiles y drones de Irán contra intereses estadounidenses en el país como un ataque a su soberanía, adoptando la postura más dura entre los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG-integrado por los países árabes ribereños del Golfo Pérsico) frente a Teherán.

La República Islámica había alertado a los países de la región que no permitan usar su territorio para ataques contra Irán y que consideraría cualquier base estadounidense o israelí un objetivo legítimo.

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