El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, ha señalado este miércoles que una negociación auténtica requiere buena fe, no imposición ni extorsión.
En una entrevista con la agencia de noticias ISNA, Baqai ha indicado que “La propuesta estadounidense aún está siendo revisada por Irán, y una vez que Teherán haya finalizado su postura, la transmitirá a la parte pakistaní”.
En una publicación separada en X, el vocero de la Cancillería iraní amplió la comprensión de Teherán sobre lo que implica la negociación, citando el derecho internacional.
“El concepto de ‘negociaciones’ requiere, como mínimo, un intento genuino de entablar conversaciones con miras a resolver la disputa (CIJ, sentencia de 1 de abril de 2011, párr. 157)”, ha escrito.
Según el diplomático, “requiere ‘buena fe’; es decir, que las ‘negociaciones’ no son ‘disputa’; ni tampoco ‘imposición’, ‘engaño’, ‘extorsión’ o ‘coerción’”.
Los funcionarios iraníes han criticado reiteradamente a Estados Unidos por su enfoque de las conversaciones, mientras la Casa Blanca busca imponer condiciones en lugar de participar en un verdadero intercambio de concesiones.
Cláusulas inaceptables de EEUU y la “imprudente” maniobra de Trump
Fuentes informadas dijeron a la agencia iraní Tasnim que, pese a las afirmaciones de medios estadounidenses sobre una supuesta aproximación a un acuerdo preliminar de una sola página, Irán aún no ha respondido al último texto de Estados Unidos.
Las fuentes indicaron a Tasnim que el último documento, entregado antes de la “aventura hostil” de Washington en el Golfo Pérsico bajo el llamado “Proyecto Libertad”, contenía varias disposiciones inaceptables.
“La propaganda de los medios estadounidenses hoy está dirigida en gran medida a justificar la retirada de Trump de su reciente acto hostil; ese acto fue incorrecto desde el principio y nunca debió haberse emprendido”, han recalcado las fuentes.
La fuente añadió que Irán había transmitido previamente una propuesta razonable y lógica de 14 puntos a través de mediadores pakistaníes antes de que Estados Unidos presentara su propio plan. Según la fuente, Irán estaba revisando dicha propuesta cuando Washington emprendió su nueva aventura imprudente e interrumpió el proceso.
“La experiencia debería haber enseñado a los estadounidenses que el lenguaje de la fuerza y las amenazas no solo es ineficaz contra Irán, sino que empeora la situación para Estados Unidos y otros enemigos”, ha resaltado.
“La mala fe socava la diplomacia”
Tras la retirada de Donald Trump de la medida hostil, Irán ha reanudado su revisión, señaló la fuente.
La fricción en torno al ritmo de la diplomacia coincide con la continuación del bloqueo naval estadounidense de puertos iraníes, que Teherán considera ilegal y una violación del frágil alto el fuego mediado por Pakistán a comienzos de abril.
La insistencia de Baqai en la “buena fe” retoma las demandas constantes de Irán de que Estados Unidos debe poner fin a lo que Teherán denomina “mensajes contradictorios, conducta inconsistente y acciones inaceptables” antes de que pueda programarse una nueva ronda de conversaciones.
En su plataforma de redes sociales, Truth Social, el mandatario republicando ha remarcado que suponiendo que Irán acepte cumplir lo que ha acordado —lo cual, por supuesto, es una suposición bastante grande—, la guerra llegará a su fin y el bloqueo muy efectivo (del mar por parte de Irán) permitirá que el estrecho de Ormuz quede abierto para todos, incluido Irán.
“Si no aceptan, los bombardeos comenzarán y, lamentablemente, serán a un nivel mucho más alto y severo que cualquier cosa que se haya visto antes”, ha agregado.
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