• El secretario general del Alto Consejo de Derechos Humanos de Irán, Kazem Qaribabadi.
Publicada: jueves, 20 de junio de 2024 1:46

La designación del Cuerpo de Guardianes de Irán como “organización terrorista” en Canadá resulta una “amarga ironía”, asevera un alto funcionario iraní en materia de DD. HH.

El secretario del Alto Consejo de Derechos Humanos de Irán, Kazem Qaribabadi, ha condenado en los términos más enérgicos la medida anunciada este miércoles por el Ministerio de Seguridad Pública de Canadá, la cual incluye al Cuerpo de Guardines de la Revolución Islámica (CGRI) en una arbitraria lista de organizaciones consideradas terroristas.

“Condenamos enérgicamente la acción hostil contra los principios del derecho internacional de Canadá”, ha subrayado Qaribabadi en su cuenta de la red social X.

De acuerdo con el funcionario, “es una amarga ironía que un país que es uno de los principales violadores de los derechos humanos y uno de los partidarios del terrorismo haya puesto el nombre del Cuerpo de Guardianes de la Revolucionaria Islámica … en su autoproclamada lista de terroristas”.

En su declaración, Qaribabadi habría hecho referencia al oscuro historial ampliamente documentado de Canadá de maltrato a los pueblos indígenas y al apoyo del país norteamericano al culto anti-Irán Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés), que las autoridades de Ottawa eliminaron de su lista de organizaciones terroristas en 2012.

Al mismo tiempo, el secretario del Alto Consejo de Derechos Humanos de Irán ha destacado el rol decisivo del CGRI en la protección de la seguridad nacional del país persa y en la lucha contra el flagelo del terrorismo en la región de Asia Occidental.

Según el gobierno canadiense, “existen motivos razonables” para considerar que el organismo ha llevado a cabo, planificado o participado en “actividad terrorista”, una declaración que ha recibido la inmediata aprobación del régimen de Israel.

A inicios de mayo, la Cámara de los Comunes del Parlamento de Canadá votó a favor de una moción que pedía designar al Cuerpo de Guardianes de Irán como entidad terrorista, una resolución que, sin embargo, no imponía ninguna obligación vinculante al Gobierno de Ottawa.

El portavoz de la Cancillería iraní, Naser Kanani, calificó entonces la acción de “imprudente, hostil y contraria a las normas y principios fundamentales del derecho internacional, incluido la igualdad soberana de los Estados y la no intromisión en los asuntos internos de los gobiernos”.

“Esta acción irresponsable sigue un rumbo erróneo en el que los representantes del Parlamento canadiense han estado influenciados durante más de una década por el régimen sionista y en alineación con algunos grupos rechazados en el mundo y carentes de legitimidad y valor”, agregó el vocero de la diplomacia persa en un comunicado.

Kanani destacó además que el CGRI, “en conjunto con otros componentes de las Fuerzas Armadas, tiene la responsabilidad de proteger la seguridad nacional y las fronteras del país, así como de contribuir a la seguridad y estabilidad regional mediante la lucha contra el nefasto fenómeno del terrorismo”.

Canadá rompió relaciones diplomáticas con Irán y cerró su embajada en Teherán en una medida sorpresa en 2012, citando varias razones, incluido el apoyo de Irán a Siria, el desarrollo de su programa nuclear con fines pacíficos, y supuestas amenazas al régimen israelí.

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