• Edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, en Teherán (la capital).
Publicada: sábado, 8 de enero de 2022 17:19
Actualizada: sábado, 8 de enero de 2022 18:57

Irán sanciona a 51 titulares estadounidenses por su papel en el asesinato del general Qasem Soleiman, promover el terrorismo y violar los derechos humanos.

Las personas [sancionadas] en cuestión, en su caso, han participado de una u otra manera en la toma de decisiones, planificación, organización, financiación, apoyo, dirección o ejecución del mencionado acto terrorista, o al apoyar este atroz crimen, han promovido el terrorismo que constituye una amenaza para la paz y seguridad internacionales”, ha matizado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán a través de un comunicado publicado este sábado.

El documento precisa que el Gobierno de Estados Unidos, al llevar a cabo dicho acto terrorista, ha violado claramente sus obligaciones internacionales en el ámbito de la lucha contra el terrorismo y la financiación de este flagelo, así como su compromiso de respetar, proteger y cumplir con los derechos humanos; pues ha cometido delitos que implican su responsabilidad.

“La República Islámica de Irán, de conformidad con sus obligaciones internacionales en el campo de los derechos humanos y en la lucha contra el terrorismo y la financiación de este flagelo, en particular la lucha contra el terrorismo de Estado estadounidense, y con el fin de mantener la paz y la seguridad internacionales, impone las citadas sanciones contra dichas personas en el marco de la ley de reciprocidad”, ha argumentado. 

La República Islámica de Irán subraya que la referida medida terrorista no socavará de ninguna manera su firme voluntad para seguir el camino glorioso del general Soleimani en la lucha contra el terrorismo y los grupos terroristas, en particular, los respaldados por EE.UU.

Entre los sancionados se encuentra el presidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., Mark Alexander Milley; el jefe del Comando Central de EE.UU. (Centcom, por sus siglas en inglés), el general Kenneth F. McKenzie; el comandante del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (SOCOM, por sus siglas en inglés), General Richard Clarke; el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el Servicio Central de Seguridad, Paul Miki Nakasone; el comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), Scott Alan Howell; el exasesor de Seguridad Nacional Robert O'Brien; el exdirector del Consejo de Seguridad Nacional para Asia Occidental, Robert Greenway; el exasesor adjunto de Seguridad Nacional Matthew Pottinger, entre otros militares y políticos estadounidenses.

El teniente general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, junto con Abu Mahdi al-Muhandis, subcomandante de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) de Irak, y sus compañeros cayeron mártires el 3 de enero de 2020 en un ataque terrorista perpetrado por EE.UU. en Bagdad, la capital iraquí.

 

Varias autoridades iraníes y extranjeras han recalcado una y otra vez que la sangre derramada de Soleimani y Al-Muhandis ha hecho que Washington esté a punto de ser expulsado completamente de la región y han asegurado que continuarán su misión de acabar con la destructiva presencia estadounidense en Asia Occidental.

Irán, en el marco de la “Ley de lucha contra las violaciones de los derechos humanos y las acciones aventureras y terroristas de Estados Unidos en la región”, ya había incluido en su lista de sanciones a altos funcionarios norteamericanos como el expresidente Donald Trump, el exsecretario de Estado Mike Pompeo, el exasesor de Seguridad Nacional John Bolten, el exsecretario de Defensa Mark Speer, la exdirectora de la Agencia Central de Inteligencia Gina Haspel, el exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo Christopher Miller y el exsecretario del Tesoro Steven Manuchein; y también Matthew Thaler, embajador de EE.UU. en Bagdad; Steve Fagin, subjefe de misión de EE.UU. en Bagdad; y Rob Waller, excónsul general de EE.UU. en Erbil, capital del Kurdistán de Irak.

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