• El asesor del Líder iraní para Asuntos Internacionales, Ali Akbar Velayati, habla con la prensa en Teherán, la capital persa.
Publicada: sábado, 31 de octubre de 2020 21:53

Un asesor del Líder de Irán denuncia que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, fomenta la islamofobia para servir al régimen de Israel.

Francia ya no es el país cuyos mandatarios jugaron un papel importante en el mundo. El actual presidente francés [Macron] está siguiendo a los sionistas y adoptando posturas antislámicas solo por intereses del régimen usurpador de Israel”, ha lamentado este sábado el asesor del Líder de la Revolución Islámica para Asuntos Internacionales, Ali Akbar Velayati.

El funcionario persa ha condenado una vez más las recientes polémicas afirmaciones de Macron, según las cuales, no iba a “renunciar a la publicación de las caricaturas” del Profeta del Islam, el Hazrat Muhamad (la paz sea con él) en el país galo, afirmando que, de hacerlo, iría en contra de lo que él entiende por “libertad de expresión”.

Velayati también ha resaltado que los “actos sacrílegos” de las autoridades francesas contra el Profeta del Islam y los musulmanes ponen en evidencia la falsedad de la alegada diplomacia francesa.

“Tal comportamiento ha hecho que Macron sea el más odiado en el mundo musulmán”, ha señalado el asesor del ayatolá Jamenei, para después advertir que la comunidad islámica no soportará los insultos a su Gran Profeta y tomará las medidas adecuadas contra Francia y su presidente en caso de que continúen tales enfoques antislámicos.

 

La reciente publicación de las controvertidas caricaturas del Profeta del Islam en la revista satírica francesa Charlie Hebdo y la hostilidad de las autoridades galas hacia el Islam han desatado una ola de repudios en el mundo musulmán. 

Además, se han multiplicado en las redes sociales las condenas y los rechazos contra Macron, así como las llamadas a boicotear los productos franceses.

Los pueblos y los gobiernos de varios países islámicos han denunciado que la libertad de expresión no implica, en absoluto, lanzar “insultos a los valores del Islam y las creencias de los musulmanes”, y han alertado a las autoridades galas de que están contribuyendo a la “incitación del odio” en el país europeo.

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