• El presidente de Irán, Hasan Rohani, en una sesión del Gobierno, Teherán, 15 de enero de 2020. (Foto: President.ir)
Publicada: miércoles, 15 de enero de 2020 7:37
Actualizada: miércoles, 15 de enero de 2020 10:17

El presidente de Irán, Hasan Rohani, admite que “era imprevisible” el asesinato del general Soleimani, mientras estaba invitado en Irak, de parte de EE.UU.

EE.UU. asesinó la madrugada del 3 de enero al comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, en un bombardeo en Irak.

“Sabíamos que EE.UU. es muy criminal, pero jamás hubiéramos pensado que ataque en otro país con misiles a uno de los altos comandantes iraníes en la lucha antiterrorista, que estaba invitado ahí. La manera de su asesinato, para nosotros, era inesperada”, ha afirmado Rohani en una sesión del Gobierno, celebrada este miércoles en Teherán, capital iraní.

EE.UU., de acuerdo con el mandatario persa, debe sufrir las consecuencias del asesinato del alto estratega iraní. Parte de la venganza la realizaron las fuerzas iraníes del CGRI, al atacar dos bases estadounidenses en Irak

“Los misiles lanzados contra la base Ain al-Asad demostraron que no nos rendiremos ante EE.UU. y que responderemos a cualquier crimen que cometen”, ha subrayado.

Sin embargo, la prometida “dura venganza” será la expulsión de los estadounidenses de la región, con la ayuda y el apoyo de todas las naciones de la región, tal y como lo hizo el Parlamento iraquí, ha recordado Rohani.

 

En la jornada posterior al asesinato del general Soleimani, Rohani dejó en claro que ajustarán las cuentas el día en el que EE.UU. se retire por completo y para siempre de la región, tal y como deseaba el alto estratega iraní asesinado.

El teniente general Soleimani era “una piedra en el zapato” de EE.UU. y sus aliados por haber contribuido, en gran medida, a la erradicación del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en Irak y Siria, entre otros complots que habían urdido para la región, rica en reservas naturales, entre ellas el petróleo. Por esta razón, EE.UU. se encargó en persona de la eliminación del alto comandante iraní y asumió, con gran orgullo, su asesinato.

La eliminación del general Soleimani, no obstante, jugó en contra y fue la gota que colmó el vaso y aceleró el proceso de la expulsión de las fuerzas estadounidenses de Irak. Irán espera que otras naciones de la región adopten la misma postura y pongan fin a la presencia extranjera en sus respectivos países.

Rohani, no obstante, ha hecho notar que EE.UU. “no es el asesino de una sola persona, sino es de cientos de miles de personas, al ayudar al régimen baasista de Irak en la masacre de los iraníes entre los años 1980 y 1988, y a través de la imposición de brutales sanciones contra la nación persa para restringir su acceso a alimentos y medicamentos.

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