En un informe publicado este jueves, el Club de Prisioneros Palestinos ha denunciado que la violencia contra los palestinos secuestrados en Gaza se produce en medio de la prohibición impuesta por Israel a las visitas de representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a los detenidos en las cárceles del régimen ocupante.
El director de relaciones internacionales de la organización, Raed Amer, ha afirmado que los palestinos procedentes de Gaza que se encuentran bajo custodia israelí sufren torturas sistemáticas, entre ellas palizas severas e insultos y abusos verbales constantes, las 24 horas del día, en un contexto de desaparición forzada y censura mediática generalizada.
Asimismo, ha advertido de que la situación de los palestinos en los centros de detención israelíes se ha deteriorado drásticamente hasta alcanzar niveles sin precedentes.
Amer ha señalado que las autoridades israelíes clasifican a los detenidos procedentes de la Franja de Gaza como presos ordinarios, sin un estatus jurídico claramente definido, con el objetivo de privarlos de todos los derechos garantizados por los Convenios de Ginebra y el derecho internacional.
También ha criticado al régimen usurpador por impedir durante más de tres años las visitas del CICR a los detenidos gazatíes y ocultar deliberadamente información sobre sus identidades y lugares de reclusión.
En referencia a la situación en la Cisjordania ocupada, Amer ha indicado que la ola de arrestos continúa sin cesar en los últimos días. Las fuerzas israelíes han irrumpido en numerosas localidades palestinas, destruido viviendas e intimidado a sus residentes.
El responsable ha subrayado que el Club de Prisioneros Palestinos, en cooperación con equipos jurídicos, detenidos liberados y sus familias, sigue supervisando y documentando los crímenes israelíes contra los presos palestinos, al tiempo que exige medidas inmediatas para poner fin a estas atrocidades.
Actualmente, alrededor de 10 000 palestinos permanecen recluidos en las cárceles israelíes, muchos de ellos sin cargos formales bajo la denominada detención administrativa.
En un informe presentado en marzo ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU), Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado desde 1967, ha condenado a Israel por torturar sistemáticamente a los palestinos a una escala que “sugiere venganza colectiva e intención destructiva”.
El documento, titulado “Tortura y genocidio”, señala que desde el 7 de octubre de 2023, cuando el régimen israelí inició su guerra genocida contra Gaza, los palestinos detenidos “han sido sometidos a abusos físicos y psicológicos excepcionalmente despiadados”.
mnj/tmv
