La Federación Universitaria de Buenos Aires toma las calles con la marcha de las velas, intentando sobreponer la verdad, la esperanza, la razón y la ilustración frente a la oscuridad o la ignorancia. Les mueven reclamos sociales amparados en argumentos que implican a toda una generación, según relatan jóvenes como Ignacio y Guadalupe.
Reclaman al Ejecutivo, representado en Javier Milei, para que aplique una Ley que establece la actualización de los fondos asignados al sector docente y estudiantil. En octubre, la justicia declaró inconstitucional el decreto que suspendía su aplicación y ordenó al Gobierno su cumplimiento, pero fue apelada la decisión.
Según expertos y afectados si el Gobierno continúa por este camino, llegará el momento en que el Poder Judicial tendrá que ordenar la asignación de fondos a las universidades públicas por el mecanismo que corresponda.
La Marcha de las Velas no solo ilumina las calles de Buenos Aires, sino que expone la contradicción de un Gobierno que, invocando la legalidad, desacata las leyes y las sentencias que debería acatar. Mientras las velas se apagan frente al Palacio de Justicia, la pregunta que queda flotando es hasta dónde está dispuesto a llegar un poder que confunde gobernar con desconocer las normas que él mismo juró respetar.
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