Un dron sionista ataco ayer con dos misiles un almacén de medicamentos situado junto a la sala de maternidad en el Hospital de Mártires de Al-Aqsa, en Deir al-Balah. Cuatro personas resultaron heridas en las inmediaciones. Este ataque vuelve a situar a los hospitales y a los pacientes en el centro de atención.
El impacto no solo amenaza la vida de quienes se encuentran dentro o en los alrededores del complejo médico. También pone en riesgo medicamentos y suministros esenciales en un sistema sanitario que lleva casi dos años funcionando bajo una enorme presión y con recursos cada vez más limitados.
Desde el inicio del genocidio, los centros sanitarios de la Franja han sido alcanzados en repetidas ocasiones. Hospitales, ambulancias y otras instalaciones médicas han sufrido ataques y graves daños, mientras médicos y pacientes han quedado expuestos al fuego en lugares que deberían estar protegidos.
Este nuevo ataque se suma así a una larga lista de incidentes contra instalaciones sanitarias en Gaza. Centros que deberían ser espacios de protección han terminado convertidos en escenarios de destrucción y peligro, afectando no solo a los pacientes y al personal médico, sino también al acceso de la población a medicamentos y atención sanitaria.
Huda Hegazi, Gaza.
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